martes, 7 de abril de 2015

Paranoias RiKanna 40. Puntuaciones: beneficios y perversión

Hoy voy a hablaros de un tema que no os interesa, aunque probablemente no creo que nada de lo que escriba interese demasiado (mejor no me pongo en plan víctima y a lamentarme): el motivo de porqué no pongo puntuación a los libros o historias en general. Es un tema que ya traté en una antigua entrada pero que por cosas de la vida siento la obligación moral (qué cosas que tengo, ¿eh? Soy rara, lo sé) de gritar a los cuatro vientos aun con el riesgo de que nadie me oiga. ¡Las puntuaciones son el mal!

Hasta aquí la exageración ridícula del día. No, las puntuaciones en los libros, películas, u otras historias no son malas, de hecho son bastante útiles ya que todos alguna vez (y quien diga que no miente) se ha hecho a la idea de la opinión de alguien viendo solo el número tan significativo y claro. Pero yo me pregunto: ¿No es horrible tener que resumir un libro en un miserable número? Y lo que es más no es eso producto de la constante manía de adaptarnos al saber que produce la ciencia y solo valorar aquello que se puede contar. O en términos más claros, ¿tan obsesionados estamos por ordenar y clasificar?

He de confesaros que soy terriblemente relativista y además obviamente, a veces, mis opiniones cambian. Y aunque soy consciente de que puede que no todo el mundo sea igual que yo me arriesgo a pensar que la mayoría de seres humanos cambian de parecer constantemente y no aceptar que lo hacemos me parece ridículo, está claro que cada día recibimos impulsos que nos hacen cambiar, así que ¿por qué tanto tabú a decirlo? ¡cambiamos de opinión a lo largo del tiempo! (aunque os pueda resultar hipócrita)

Lo sé, pensáis que me ido de tema, pero dejando clara la constancia del cambio vuelvo a ese maldito número que parece que tiene que definir toda una historia además de juntarle el problema de la comparación. Esos números del 1 a 5 o 1 a 10 los ponéis/ponía en relación a una comparación: “merece un 4 porque me ha gustado bastante, pero no hay nada perfecto, y merece un poco más que un aprobado”, “merece un 3 porque es un libro normalito, sin más, entretenido”. Y quizás a nadie más le pase, pero de repente te das cuenta que aquel libro lo recuerdas cada vez con más cariño, sí, a ese que en su momento le pusiste un miserable 3. Qué tienes que hacer, ¿cambiarle la puntuación? ¿y si luego vuelves a darte cuenta de que no te ha gustado tanto? ¿y si hay un libro con un 4 que te ha gustado mucho más que ese? ¿los estás poniendo en el mismo nivel?

De acuerdo, probablemente, como ya dije hace tiempo la mayoría de personas no tengan ningún tipo de problema en poner el número, lo escriban y puedan dormir con la consciencia tranquila, pero no es mi caso. No digo con esto que vaya a hacer una cruzada contra las puntuaciones, porque no tengo ni ganas, ni me creo capacitada tampoco, pero por lo menos quiero hacer reflexionar a alguna persona aburrida con ganas de leer esto (o más bien que se coma un poco la cabeza).
En base a qué pones el número definiendo al libro: ¿simboliza cuanto lo has disfrutado o intentas objetivar tu opinión y en base a unos criterios, que hacen para ti que sea un buen o mal libro, crees que tienes derecho a valorar un libro?

No estoy criticándote ni mucho menos, eres libre de poner puntuaciones con el criterio que quieras (y yo soy libre, supongo de cambiar la persona en medio de un texto supongo, se ve que en un principio eráis muchos y os habéis ido yendo y ahora solo estás tú...ignórame), pero si lo haces en base de tu opinión solo puedo optar por el argumento un poco demagogo y decirte, ¿todo lo que te ha hecho sentir un libro (sea odio o amor) lo resumes en un miserable número? ¿Por qué usas los números en algo tan de letras como es la literatura?

Si en cambio crees que tienes suficiente autoridad para valorar, porque seamos claros, todos en algún momento nos creemos pequeños dioses y nuestros blogs surgen porque una parte pequeña de nuestro cerebro cree que podemos decir algo nuevo cuando probablemente no seamos capaces de decir nada, ¿cuál es tu criterio al valorar un libro objetivamente? ¿El entretenimiento? ¿la cualidad del estilo? ¿Los personajes? ¿Intentas valorar todo? ¿De verdad tienes un criterio tan objetivo que todo el mundo pueda aceptarlo? ¿Es tu objetividad entonces una subjetividad? (Buff, pobre si alguien lo lee, lo que llego a escribir).

Y por último, y repito, no estoy diciendo que dejes o dejéis de puntuar, quiero enseñaros mi punto de vista ¿Por qué esa obsesión por incluso tener que ordenar los libros según puntuaciones? Me gustó, pero solo un 4. ¿Y no os surgen las dudas cuando ponéis muchos 1 o 5 pensando que sois muy de extremos? O quizás os pase como cuando puntuaba yo y todo sean 2 o 3 y pienses ¿no caigo siempre en las opiniones neutras-negativas?

En fin, espero que no os canséis leyéndome, aunque lo más probable es que lo hagáis. En cualquier caso, es cierto que mi aversión a las puntuaciones es algo irracional, pero más que nada adoro defender esa irracionalidad así que no os asustéis mucho con estas ideas extrañas.



Hasta aquí mi aburrimiento. 

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