martes, 16 de junio de 2015

La lengua de los secretos, Martin Abrisketa (libro)

¡Nuevo libro en el blog!
Título: La lengua de los secretos
Autor/a: Martín Abrisketa
Páginas: 540
Formato original: libro

Te gustará si: te gustan las novelas situadas en guerras (concretamente guerra civil), quieres drama, tienes debilidad por las novelas biográficas.
Ni lo intentes si: no soportas el drama, no eres muy fan del sentimintalismo.

Sinopsis

Martintxo nació en un queso: su Arrigorriaga natal estaba perforada por las minas que llevaron a tanta gente a trabajar a una tierra donde sus habitantes aún cuidaban vacas y hablaban «la lengua de los secretos». Siendo aún niño, ve también cómo la guerra perfora su pueblo con las bombas de los pilotos alemanes. Tras separarse de sus padres, debe ponerse al frente de sus tres hermanos y huir de la devastación; primero a Santander y más adelante a un pueblecito de los Alpes franceses, ya como «niños de guerra».
La lengua de los secretos es una novela conmovedora y a la vez mágica, capaz de envolvernos en la sensibilidad de un niño travieso y muy valiente, que se ve obligado a proteger a sus hermanos y a luchar contra la barbarie de la guerra con la imaginación y los sueños como única arma. (de la edición)

Opinión

Este es un libro que recibí gracias a Manuscritics. Mirando la sinopsis aún con toda la fantasía de por medio podemos saber o intuir que va de la guerra civil, y si os soy sincera, de buenas a primeras, la novela histórica no es lo que más me guste, pero he de decir que aun así me llamó lo suficiente la atención para animarme con él. En cualquier caso, cuando me llegó descubrí más cosas que me hacían tener miedo al libro: era biográfico en parte. El autor se basa en la vida de su padre para escribir un libro, no es ningún secreto y el libro en sí lo dice varias veces y aunque quizás para muchos que esté basado en algo real le da un toque más dramático en mi caso no me acaba de gustar que las cosas destaquen por el típico “basado en hechos reales” parece que solo por ello te tengas que tomar las cosas en serio pero yo no leo para encontrar algo “real”, no creo que sea un valor de más en una novela por lo menos. En fin, que iba con bastantes prejuicios al leer la novela y esperaba que me sorprendiera para bien aunque no sabía si lo iba a conseguir. Finalmente no ha sido algo que me haya encantado pero os puedo asegurar que ha valido la pena, tiene motivos emotivos, otros que se pasa de intentar serlo, pero en general es un libro que apela a la sensibilidad y la imaginación a cada páginas y que en ocasiones tiene momentos muy buenos pero en otras agobia.

Básicamente la historia en este caso ha sido casi lo de menos en el libro. Sabemos todos que vamos a encontrar drama en un libro si está situado en una guerra, sea cual sea, el bando que sea, pero el autor en todo momento quiere darle un toque edulcorado y de fantasía, todo lo que pasa son aventuras y casi diversión (de acuerdo, quizás me pase) y al lector muchas veces es el que experimenta el contraste entre una y otra.
A nivel argumental por tanto no creo que os dé muchas sorpresas, hay cierto interés en saber que pasará pero también la estructura de la novela (contada por un narrador personaje que quiere que identifiquemos con el autor en el presente retrocediendo al pasado donde vivió su padre) nos advierte de algunos hechos que seguro que no pasarán. Sin embargo, si que es cierto que hay un detalle que me ha gustado, no deja de ser un recurso muy usado en la ficción (independientemente de si esto es ficción o no, no es algo que quiera valorar), las cartas de Juan. He de decir que aunque el autor no sea explícito todos podemos imaginar quien las escribe y con que motivo. Y aunque no es original las cartas son uno de esos elementos perfectos para introducir drama (en serio, las cartas tienen varios usos que consiguen ser dramáticos en sí). En cualquier caso creo que es uno de los recursos para producir emoción que más me ha gustado.

El estilo es donde tengo más problemas y a la vez más alabanzas para el autor. Me gusta mucho que el autor aunque quisiera contar algo real no haya olvidado el estilo y es más haya hecho una novela que se basa más en este que en el argumento. Algo que no soporto son las novelas que son puramente acción y olvidan que están escritas, que las palabras es el método que está usando. Sin embargo y aunque como haya dicho antes el intento de endulzar la guerra con una visión de niño me parezca loable y a ratos bien conseguido (en esto me recordaba a algo entre medio de La vida es bella y La ladrona de libros), el autor tiene momentos que cansa, que usa tanto la emoción como medio que te dan ganas de pararle los pies y decirle: “entendemos el drama, no lo hagas tan exagerado, gracias”.
Y en los momentos en que más me cansaba el asunto eran sin duda en los bises. La novela tiene una gran cantidad de capítulos dedicados a la historia del personaje padre, la principal, y luego tiene capítulos donde el escritor se hace personaje (no, no es él, es como el yo poético en la poesía o el personaje Cervantes en el Quijote no podemos decir que es el autor, es un personaje que hace el autor que quiere que identifiquemos con él, independientemente de si él cree que se está retratando a si mismo o lo haga con esa intención), que entendemos que son casi una catarsis (que hago yo usando está palabra...) para el autor pero que para el lector creo que en algunos casos cansan, agotan. Y ese personalismo y romanticismo que tiene en esos momentos creo que llega a la cúspide en un final que me parece que el estilo llega a un sentimentalismo tan exagerado que no acaba de dejar un buen sabor de boca.
Sin embargo, cuando el autor acertaba en las metáforas continuadas, en la visión del niño en medio de la guerra se creaba un ambiente especial y bello. Por esos momentos para mi la novela valía la pena.

Sobre los personajes decir que probablemente el padre sea al que más conocemos, por su ingenio, su imaginación que le hacía escapar de la guerra y más en su faceta de niño que quiere jugar. Luego está el hijo que nos lo presentan como atormentado, demasiado romántico (en el sentido del Romanticismo), y muy sensible. Creo que en base a estos dos y su relación se construye la novela que al final pretende ser casi una oda al padre con el que en un principio no había tenido relación. Mi único problema con todo esto es que a momentos parecía que el narrador (y aquí supongo que por ende un autor que se cree que es un personaje) quisiera gritar a través de la novela su existencia, quería que le reconocieran su valor que llegaba un momento que se hacía demasiado personal para poder disfrutar a una distancia segura. Quizás sea ese momento incómodo que alguien que no conoces parece que te esté obligando a entrar en él (vale, se me va la olla, hoy más que de costumbre, lo sé). Tampoco me gustaba del todo cuando el narrador quería gritar a los cuatro vientos: “lo que cuento es verdad”. Como decía antes no me importa tanto que sea verdad o no sino que me hagas creer que en el contexto que has escrito es real.

Resumiendo, y disculpad que me enrrolle tanto y que me vaya como siempre por las ramas (mi estilo es caótico, lo asumo), es un libro dramático y con altas dosis de sensibilidad. Es más que un libro sobre la guerra civil, un libro sobre la relación entre un padre y un hijo y sobre como mantener la inocencia en tiempos duros. En cualquier caso, tiene sus defectos que puede hacer que a más de uno le agobie con tanto sentimiento, pero cuando el autor acierta con sus metáforas y su imaginación llega ser algo que vale la pena leer.

Lo mejor: el estilo del autor tiene momentos brillantes, no me parece mal la idea de tratar la guerra como si fuera una aventura para un niño.
Lo peor: a veces tanta sensibilidad pasa factura al autor y el lector se cansa.
Hasta aquí mi aburrimiento

Gracias a Manuscritics y Roca Editorial. 

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