sábado, 5 de marzo de 2016

El invernadero, Harold Pinter (libro)

¡Hola! Nuevo libro en el blog.
Título: El invernadero
Título original: The hothouse
Autor/a: Harold Pinter
Otros libros del autor/a: La habitación, El guardián
Páginas: 176
Formato original: teatro
Año: 1958-1980
Enlaces de interés: http://www.haroldpinter.org/home/index.shtml

Te gustará si: te gusta el teatro experimental, la crítica social, quedarte pensando en qué narices acabas de ver/leer.
Ni lo intentes si: no te gusta leer obra de teatros, quieres historias y un argumento, quieres entender todo lo que lees.

Sinopsis
Una comedia negra situada en una institución mental dirigida por el gobierno, El invernadero gira en torno a un plan de asesinato siniestro tramado contra un telón de fondo de la corrupción, favores sexuales, y la ineptitud burocrática. Debajo de la superficie de la comedia hay implicaciones aterradoras relativas a una burocracia supuestamente dedicada a las preocupaciones humanitarias, pero donde a la gente se la denominan por números y se olvidan tan fácilmente como problemas en una hoja de balance. Escrito en 1958, El invernadero se puso en escena por primera vez en el teatro londinense de Hampstead en abril de 1980, en una producción dirigida por el propio Pinter. (traducido de una edición de Groove Press)
Opinión
Otro de esos libros que creo que por mi misma me hubiera costado mucho tocar. Primero de todo cabe decir que es una obra de teatro y aunque no me importa leer este género por como su lectura suele ser bastante fácil siempre me da la sensación que se pierde al no poder ver la obra de teatro y que no acabo de entrar en lo que pasa. Sin embargo, en esta ocasión he tenido la oportunidad de leer primero la obra y después ver la representación y lo cierto es que aunque no sea algo que esté acostumbrada a ver, y a pesar de todo lo extraño de la obra creo que vale bastante la pena y me ha gustado verla.

El estilo puede resultar un completo sin sentido y de hecho quiere serlo. Quiero decir, es de estas obras que a la gente le gusta llamar “absurdas” porque a la mínima puede pasar cualquier cosa inesperada y que te saca de lo que está pasando para que reflexiones sobre que está queriendo decir con ello (véase un micro dentro de una tarta, entre muchas otras cosas). Pero además los diálogos son frustrantes, quiero decir, sabes que está pasando algo muy gordo, la obra se cansa de decirte que va a pasar algo y es casi imposible no darse cuenta de lo corrupta que está la institución, sin embargo los personajes, todos, hablan de nimiedades y la repetición es constante, los juegos de palabras... Y es precisamente esto lo que hace la obra tan curiosa y a la vez puede ser que te preguntes que narices estás leyendo/viendo. Lo cierto es que a nivel de teoría el lenguaje ya no tiene sentido ni es una manera de representar la realidad por la consciencia de que hay una distancia entre realidad y lenguaje que es incapaz de salvarse. Pero aunque esto es algo que se pueda oír bastante el caso es que es difícil ser consciente de esto cuando lees algo y creo que todos seguimos con la expectativa de que las palabras signifiquen algo, por mucho que haya un siglo entero dedicado a romper con esto, así que verlo representado en una obra y que este sin sentido de diálogos pueda provocar la risa en los espectadores es algo que, por lo menos a mi, me impacta, que te hace ser plenamente consciente de ello.
Esta reflexión tan poco centrada me lleva al tema del humor o como yo flipé bastante al ver que la gente reía del lenguaje y como, aunque me sentía incapaz de hacerlo era consciente que en otro contexto esos mismos juegos de palabras, acciones me hubieran podido hacer reír igual. La cuestión está que depende de como se interprete la obra puede ser tremendamente trágica o cómica y de hecho lo ideal probablemente es que sea las dos cosas a la vez. Porque detrás de todos esos diálogos absurdos y intranscendentes hay una situación tan dura que la verdad es que yo, que soy una persona que tiene un sentido del humor que depende mucho del contexto, soy incapaz de reírme, pero a la vez es risible, y me parece increíble precisamente eso, que todas esas relaciones de corrupción y poder tengan ese punto de humor (no sé ni lo que estoy escribiendo, hoy estoy espesa, ignoradme).
Algo que va a parecer muy obvio pero que siento la necesidad de decir es que con esta obra de teatro me he dado cuenta de la distancia que hay tan grande entre el texto original y cualquier representación que se haga. Quiero decir, sé que es evidente, pero es la primera vez que he tenido la oportunidad de comparar ambas y aunque la representación que vi era bastante fiel a la original las interpretaciones de los actores dan una idea muy diferente de lo que se había formado en mi cabeza y lo cierto es que es de esas cosas que en algún lugar de tu cabeza pero hasta que no lo experimentas no te das cuenta de verdad cuanta distancia puede haber entre tu versión mental y la puesta en escena de alguien. Aun con este tema, a riesgo de contaros cosas que no os interesan, debo decir que leer la obra en inglés no ayuda y que sea subnormal y no me fijara demasiado en las acotaciones tampoco. Con lo de las acotaciones me refiero que mi cerebro no asimilaba lo que ponía en ellas y lo pasaba por alto en muchas ocasiones, por ello al ver la representación me sorprendí de nuevo viendo escenas que parecían ampliar esa sensación de preguntarse donde había quedado el sentido (sí, mi idiotez sirvió de algo en esta ocasión, brindemos por ello).

Pero ya intentando centrarme un poco más y escribir algo que tenga sentido (¿no acabo de decir que el lenguaje no podía hacer sentido? Por el bien de mi cordura y de la vuestra ignoraremos este paréntesis de ahora en adelante) voy a soltaros unas cuantas evidencias del tipo que esta obra es una crítica social bastante dura sobre cualquier tipo de institución que tenga como propósito enmendar algún tipo de comportamiento del ser humano que no se adapta a lo establecido por la sociedad y aunque se base en este micromundo es fácilmente trasladable a un sistema más grande como cualquier sociedad que en nombre de la seguridad se hacen barbaridades.
Siguiendo con las evidencias la obra pasa en el día de Navidad y para más inri tenemos una muerte y un nacimiento en ese día ya presentados en un principio y con circunstancias que parecen bastante turbias de buenas a primeras. Digamos que el “argumento” de la obra que, como no podía ser de otra manera, no tiene demasiada importancia si que nos permite centrarnos en algo y no dejarnos totalmente perdidos con ese hecho que ha perturbado la “paz” del establecimiento. La cuestión es que dicha paz no existía de buenas a primeras y dicha premisa más o menos normal se pierde entre un montón de escenas absurdas, pero por lo menos el espectador/lector tiene un hilo conductor del que cogerse. Y de hecho si se resume al argumento, que como digo, es lo menos importante en la obra nos quedaríamos con casi una historia de misterio de descubrir quien ha sido el culpable y que hacia el final nos daría otro misterio a resolver que quedaría bastante abierto. Como digo este enfoque no tiene mucho sentido pero si que sirve por lo menos para mi, para explicar el interés creciente de la obra junto con ese ambiente de tensión que va en aumento y que parece asfixiar a los personajes y al espectador que se debe enfrentar con la realidad que le muestran que no es tan ajena a él de lo que creía.

El ambiente es quizás lo que más destaca de la obra por, como decía antes, esa sociedad pequeña y que parece solo relacionarse entre ellos mismos representa mucho más que ello. Esa mezcla de sin sentidos y de horrores bastante explícitos hacen que sea un “invernadero” (bastante irónico el título si uno se pone a pensarlo) difícil de olvidar por todo lo que se cuece en él. Es curioso como esa asfixia que notan los personajes por ese cambio que se va a producir (con resultados bastante desalentadores) se refleja de forma tan clara en esos gritos constantes y en esa temperatura que no parece parar de ascender para Root (y la nieve se está fundiendo, sí...).
Algo a comentar es toda esa deshumanzación de los internos que no aparecen en ningún momento y que lo único que sabemos de ellos es que son llamados por números y que los doctores de la institución parecen poder hacer lo que quieran con ellos. De la misma forma que no sabemos muy bien que tipo de institución es la que se nos representa en la obra de teatro (e incluso se juega con que es exactamente en un diálogo donde se habla de si es una casa de reposo o de convalecencia), los pacientes son una gran incógnita que no se nos descubre ya que no aparecen en ningún momento en el texto como muestra también de la poca importancia que tienen los pacientes o la gente normal en estas luchas de poder que se hacen en esta institución.

Los personajes son más representativos de alguna función o por lo menos de alguna intención que estar desarrollados. La cuestión es que la obra de teatro no tiene ganas de que nadie te caiga bien, es más tiene ganas de traumatizarte y por ello no hay nadie que se salve de la corrupción y de querer conseguir poder sea como sea. Root es quizás el personaje más fácil de conocer por como ya está asentado en el poder y es simplemente el típico déspota, que se cree con derecho a todo y que para intentar demostrar su autoridad se pone a gritar más que el otro y a repetir argumentos poco convincentes. Gibbs en cambio es la sutileza y es quien, por lo menos yo, he seguido con más interés, nunca sabes del todo hasta que punto tiene todo controlado, cuales son sus intenciones o con que te va a salir, tampoco es que pretenda ser un personaje que conocemos del todo, porque como digo, no es donde brilla la obra, por lo menos para mi, ya que parece más hacer personajes que sirvan para hablar de ciertos temas más que intentar hacer personajes que sean memorables en sí. También es interesante la señorita Cats con toda su insistencia por su feminidad, lo cierto es que me costó bastante entender al personaje (de nuevo, yo y mi pobre inteligencia...) y no acababa de darle sentido a esa obsesión pero si te pones a pensar en como una mujer que lo único que quiere es ascender al poder tiene más sentido. La verdad es que en la representación que vi estaba actuada de forma tan exagerada que por lo menos ayudaba más a formarse la idea del personaje.
Alguien a quien comentar sin duda es Lamb por la mala leche que demuestra tener el autor solo dándole ese nombre si tenemos en cuenta que le pasa, de verdad que se te queda la sonrisa irónica tras ver/leer la obra pensando en que la ida de olla que acabas de ver, lamentable tiene bastante sentido...

Resumiendo, y así paro de escribir por hoy que, de verdad, estoy espesa, es una obra de teatro que sorprende, traumatiza y te deja pensando a partes iguales. No es que sea el tipo ni de género ni de temas que más me gustan pero a la vez creo que como te deja bastante descolocado, ya solo por esa sensación, vale la pena.

Lo mejor: la crítica social en general, como te descoloca con el lenguaje y con lo que te ocurre, como te deja pensando y con mal cuerpo.
Lo peor: no es para todo el mundo, no se disfruta (se padece, ¿quizás?, no es que sea malo, supongo), depende de que vayas a buscar no lo encuentras (es decir argumento o personajes construidos de la forma habitual, pero vaya no es lo interesante de la obra, repito).

Hasta aquí mi aburrimiento.

Decir que depende de a quien preguntes te pueden decir cosas como “qué cosa más rara... no, está bien, pero rara de narices” o directamente y sin tapujos “vaya mierda”. Oí las dos bastante cercanas a mi y lo cierto es que es fácil de entender dichas opiniones pero la verdad es que la “padecí” bastante la obra así que me gustó.

Por cierto, no volveré a oír igual el himno de Inglaterra...

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