jueves, 21 de abril de 2016

El avaro, Molière (libro)

¡Nuevo libro en el blog!
Título: El avaro
Título original: L'Avare
Autor/a: Molière
Otros libros del autor/a: Tartufo, Don Juan o el convidado de piedra
Páginas: 128
Formato original: libro
Año: 1668

Te gustará si: tienes interés en leer comedias de Molière, te gusta leer comedias clásicas.
Ni lo intentes si: no quieres leer a Molière o simplemente no disfrutas leyendo teatro.

Sinopsis
Renovador del exhausto género de la comedia en Francia, Jean-Baptiste Poquelin, Molière (1622-1673), entreveró la capacidad de observación, el talento literario y el impulso crítico para alumbrar un espectáculo nuevo en el que los propios contemporáneos suministraban la materia adecuada para la creación de personajes inolvidables que animan tramas perfectamente estructuradas. (...) En El avaro (1668), su protagonista, Harpagón, se nos muestra consumido por su pasión hacia el dinero, pero ansioso de amor y de respeto, aproximándose así, como señaló Goethe, a la tragedia más que a la comedia. (fragmento de la edición de Alianza Editorial)

Opinión
No sé muy bien que más os voy a decir de Molière porque ya he hecho dos reseñas de este autor y lo cierto es que me voy a repetir, lo veo a venir. En cualquier caso, en esta ocasión he tenido la oportunidad de ir a ver la obra de teatro representada lo cual, por lo menos, ayuda a hacerse una idea de como puede funcionar el humor, que en un texto escrito no acaba de verse del todo, o por lo menos no de forma tan clara. En este caso nos encontramos con el trabajo de la figura caricaturizada de forma muy exagerada de, como dice el título de la obra, las personas avaras. En ese sentido creo que, como ya hacía en otra obra que leí del autor, Tartufo, a partir de la figura muy estereotipada es capaz de hilvanar alrededor la línea argumental de enredos al más puro estilo de la anterior comedia clásica y un poco más modernamente la commedia dell'arte. En cualquier caso he de decir que conecto, en general bastante con el humor de los enredos, por mucho que sea a veces exagerado y obvio así que no tengo problemas en leer a este autor e incluso en la representación reí bastante.

Como decía, voy a empezar con las obviedades del día y hablar de la avaricia exagerada de Harpagón que le hace ignorar todo aquello que no le pueda generar beneficios económicos de algún tipo. Lo cierto es que por ello, impondrá duras condiciones de su vida a sus hijos y no le importará en absoluto sus sentimientos o bienestar. A parte de no darles margen de libertad, esperar que se cumpla la autoridad paterna y volverse medio paranoico controlando el dinero y queriendo saber donde está en todo momento. La cuestión es que como digo es un personaje sin ningún tipo de virtud del que fácilmente se puede uno reír de su obsesión por el dinero. Lo cierto es que es por lo menos curioso el enfoque de reírse del avaro o por lo menos a mi me llama la atención por como me ha tocado leer varias novelas donde aunque el protagonista pueda estar igual de exagerado en su avaricia se ahonda más en las consecuencias trágicas del hecho. En este caso, aunque creo que sigue siendo lo principal el humor, es interesante recuperando algo que me explicaron como se dice a veces que la manera de hacer las obras, riéndose de unos vicios, servía para el propósito moral de corregirlos en la persona que los padeciera porque si bien el sermón no nos molesta que se rían de nosotros sí lo hace. No sé hasta que punto esto tiene una validez, pero si que es verdad que el teatro del clasicismo francés tenía casi por obligación, según tengo entendido, tener algún tipo de discurso moral.
Sin embargo, también es cierto que a Molière muchas veces se le reconoce como un autor que hacía algo de crítica social y que por ello algunas de sus obras fueron prohibidas por lo menos durante algún tiempo. No sé hasta que punto esta obra pueda contener crítica social, de hecho aunque al autor se le reconozca las intenciones críticas, que en otras obras son más claras, teniendo en cuenta que estaba contratado por el rey para que hiciera obras no creo que el margen de libertad que tuviera fuera muy grande o por lo menos no en contra de la corona. Supongo que en este caso particular podría entenderse, quizás forzando la interpretación, no os digo que no, en la representación del tirano déspota que oprime sobre los qué manda solo preocupándose por su bienestar económico como una representación en un ámbito privado de lo que puede pasar en un ámbito público.
En referencia a los enredos amorosos en sí he de decir que el final llega a un punto típico de este tipo de obras donde todo el mundo es familia bastante exagerado (muy a lo Golfus de Roma, la verdad) y bastante divertido por ser tan exagerado.

Hablando del estilo y como se consigue el humor he de decir que de nuevo, usa los malentendidos y las ambigüedades de forma que surge del puro juego lingüístico aunque en otras surja más de la situación. Remarco especialmente algunos momentos concretos como cuando hay todo el engaño del anillo por parte del hijo al padre, la escena en que padre e hijo se dan cuenta de ciertos negocios que aunque sea muy predecible lo que va a pasar no deja de ser bastante graciosa o toda la interacción entre las adulaciones que hace al padre el pretendiente de la hija intentando tener el favor del padre. Pero también el juego de los criados tan común en este tipo de obras en engañar o intentar manejar a los amos es entretenido y gracioso.

Resumiendo, ahora mismo no me veo con ánimos de contaros más cosas y como tengo muchas reseñas pendientes por traer al blog será mejor que no me alargue tanto. Creo que si os gusta Molière ya sabréis, más o menos, que os vais a encontrar, sino lo conocéis solo puedo deciros que para mi en su humor de enredos me gusta bastante autor y al tener la oportunidad de verlo representado fue bastante interesante (sobre todo, porque de nuevo ciertos detalles que leyendo la obra no te los planteas, al verla actuada ves de forma más consciente).

Lo mejor: humor, exageración, enredos varios.
Lo peor: no sé, que depende de si encaja contigo su humor o no.

Hasta aquí mi aburrimiento.

Hubo un momento bastante curioso en la interpretación que vi en que se rompía la cuarta pared y el avaro pasaba a buscar entre los asistentes del público al ladrón de su cofre. Fue un momento bastante interesante, la verdad.

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