sábado, 30 de abril de 2016

Un enemigo del pueblo, Henrik Ibsen (libro)

¡Hola! Nuevo libro en el blog.
Título: Un enemigo del pueblo
Título original: En folkefiende
Autor/a: Henrik Ibsen
Otros libros del autor/a: Hedda Gaber, Espectros
Páginas: 178
Narración: teatro
Formato original: teatro
Año: 1883
Adaptaciones: película

Te gustará si: tienes interés en el autor, quieres leer teatro social, quieres algo que hable de problemáticas sociales, del conflicto entre el individuo y la sociedad.
Ni lo intentes si: no te gusta leer teatro, no quieres algo que trate temas de conflictos sociales.

Sinopsis
Una gran denuncia sobre la corrupción del poder y la manipulación informativa.
Considerado el más importante dramaturgo noruego y uno de los autores que más ha influido en el teatro contemporáneo, Henrik Ibsen firmó quizá con Un enemigo del pueblo su obra más controvertida. Su protagonista, el Doctor Stockmann, denuncia que las aguas del balneario, principal fuente de ingresos del pueblo, están corrompidas y son un peligro para la salud. Las fuerzas sociales del pueblo tratan de ocultarlo y él se queda solo en su denuncia, pues la verdad es incómoda para mucha gente. Más allá de lo anecdótico de la trama, lo interesante y que sigue suscitando polémica es la tesis de que el enemigo más peligroso de la razón y de la libertad es la opinión de la mayoría. Para Ibsen la mayoría no siempre tiene la razón, muy al contrario, nunca la tiene, es la minoría la que la posee, pues «la mayoría tiene la fuerza, pero no tiene la razón», porque «¿quiénes son la mayoría en el sufragio? ¿Los estúpidos o los inteligentes?». Sin embargo, «¿Qué importa que tengas la razón si no tienes el poder?», le contesta a su marido la señora Stockmann.
Una obra inmortal sobre la corrupción del poder y la manipulación de los medios informativos al servicio de ese mismo poder, por fin en su versión original, sin adaptaciones, tal como la escribió Ibsen. (sinopsis de la edición de Funambulista)

Opinión
Ya os aviso que vais a tener Ibsen para rato, disculpadme por ello. En este caso nos encontramos con una obra más de teatro social basándose en la lucha entre el individuo y la sociedad y sobre todo de la corrupción del poder y como los medios de comunicación manipulan la opinión pública. Lo cierto es que Ibsen, aunque siempre me da la sensación de que se me escapan cosas del autor, resulta muy actual en sentidos totalmente inesperados. Y cierto tema que se toca hacia el final no puedo decir que no me sintiera incómoda leyéndolo porque esa concepción sobre quien es inteligente, algo elitista en el fondo pero a la vez hasta cierto punto razonable que por lo menos da que pensar. En cualquier caso creo que es una obra de teatro interesante.

En esta obra vuelve a empezar en una situación bastante positiva y prometedora, Stockmann parece tener un futuro más prometedor con los baños que parecen ser un gran aumento de dinero y de repercusión para el pueblo. Sin embargo, como dice la sinopsis, descubre que hay un problema con las aguas y que están contaminadas y se siente con la obligación moral de informar sobre dicha situación aun con las pérdidas económicas que generará la reconstrucción del balneario.
A partir de esta premisa desarrolla algunos temas de bastante interés como algo con lo que se puede empatizar fácilmente como es la cuestión del individuo que movilizado por su idea de justicia se encuentra con la realidad. En un principio tiene una confianza casi inocente en que la verdad triunfará ante todo y que el mundo se rendirá ante ella pero como no podía ser de otra manera se dará cuenta de que la verdad no es una causa suficiente por la cual todo el mundo se vaya a poner de su parte y que los medios “progresistas” lo son solo en cuando no se arriesgan demasiado en serlo. Claramente se muestran en ese primer momento como el poder puede manipular a su voluntad a los medios de comunicación y en un segundo momento y de forma más problemática como dichos medios pueden manipularte la opinión pública como quieren y cambiar de poner de mártir a alguien a que pase a ser culpable de todas las desgracias. Todo este tejemaneje de poderes y influencias me parece bastante interesante y sorprendentemente creíble en el sentido de que el cambio de la opinión pública suena bastante creíble.
Sin embargo cuando la obra parecía que se iba a quedar en esa puesta en escena de la problemática de como la verdad o tener buenas intenciones es lo de menos en una sociedad donde lo que prima es el bien económico y manipular a las masas de tu parte, lleva la reflexión un paso más allá y cuestiona en parte la democracia como tal, o por lo menos el poder de unas masas manipuladas que no son capaces de entender la dimensión superior del conocimiento del “genio” o del individuo inteligente que es rechazado por ir en contra de la opinión popular. Y aquí es donde aunque por una parte la mayoría se puede sentir cercano a la idea de las masas como borregos que son manipulables Ibsen da una vuelta a todo esto de forma que te cuestionas exactamente hasta que punto se debe priorizar al individuo genial (o inteligente) o incluso hasta que punto puede funcionar una democracia o darle poder al pueblo si este en su mayoría no se educa o simplemente sigue, como habremos hecho todos alguna vez en nuestra vida, la opinión popular. La cuestión aquí es que hay una especie de velo que cubre que de verdad, aunque todo parece más complejo, sigue habiendo una opinión popular contra la que más te vale no meterte, aunque a la vez hay una falsa sensación de libertad de expresión que cuando se pone en práctica, a ciertos niveles, nos llega a molestar si no es cercana a lo que pensamos.
Sin embargo a la vez me parece terrible el mensaje elitista de que solo unos pocos son los que de verdad deberían guiar al mundo, aunque hasta cierto punto lo entiendo y aunque lo deteste hay una parte de mi que sin querer lo comparte. La cuestión de verdad que me resulta muy compleja y me veo algo inferior a todo este debate y quizás no parezca tan relacionado pero la cuestión es que el elitismo está en todo y algo que me toca directamente es la idea del arte. Quiero decir la modernidad parece que ha complicado tanto el arte que sino conoces toda la tradición no vas a entender nada (y si eres idiota como yo nunca lo vas a entender según que cosas) y de nuevo, puede no tener nada que ver, en ese sentido parece que la “cultura” (noción problemática que no vamos a entrar en cosas que no conozco...) sea precisamente casi imposible de acercarse a algunos libros que son más monumentos que otra cosa sin miedo. En ese sentido el proyecto de la ilustración de educar al mundo, que por otra parte es loable (por mucho que la ilustración tuviera sus problemas...), parece que no es posible con algo así, quiero decir, parece que la modernidad artística ha acabado dando la razón a esta obra de teatro en relación a este tema en concreto. Lo cierto es que es algo que quizás sea más divagación mía que otra cosa pero la cuestión es que yo tuve una etapa en mi que no creía en la calidad de las obras, solo en la opinión pero la cuestión es que con el paso del tiempo aún con muchos matices se me hace difícil no creer en esa calidad y casi el no hacerlo es no creer en la literatura como expresión artística misma... Pero a la vez ver esa, con muchas comillas, calidad objetivable (según que parámetros uses, y obviamente lo de que sea objetivo es algo que me cuesta decir) hace que precisamente se cree un elitismo de los que comprenden y leen obras con calidad y los que leen obras que, según a quien preguntes, no se podría decir que son literatura.
Creo que toda la reflexión se me ha ido de las manos pero creo que a ese nivel también es asimilable a la situación de la distribución de la sociedad o de pensar quien tiene razón o que vale más, el individuo o la sociedad, con todos los problemas que tiene aunque en un principio pueda parecer bastante simple.

Resumiendo, creo que en esta reseña más que hablaros del libro se ha convertido en hablaros de debates mentales que me preocupan y que este libro te hace volver a pensar. En cualquier caso no me enrollo más que ya he dado bastante la lata, creo que podréis leer ideas más interesantes que la mía sobre este tema y más claras (aunque viva la divagación, ante todo) y en fin, que si no os importa leer teatro creo que es una buena opción.
Lo mejor: debates morales que genera, cuestión social.
Lo peor: nada en especial.

Hasta aquí mi aburrimiento.

Estoy por hacerme dadaista (o crear el neodadaísmo, sino es que alguien lo ha hecho ya) y decir que de verdad no hay nada “objetivo” para valorar el arte y a la vez no decir nada coherente, reírme de toda la tradición artística y a la vez no poder escapar de ella... En fin, viva el dadaismo.
Acabo de buscarlo, era evidente, sí que existe el neodadaísmo...


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