martes, 17 de mayo de 2016

Panorama desde el puente, Arthur Miller (libro)

¡Hola! Una nueva obra de teatro en el blog. Ya os aviso que voy a ir con calma poniéndome al día porque vienen exámenes a atacarme...  Así que este mes os vais a quedar con pocas entradas (que tampoco creo que nadie se ponga a llorar por ello así que...) En fin, ignorad mis chorradas ¿Alguien con una máquina del tiempo para ir al futuro e ignorar los exámenes?
Título: Panorama desde el puente
Título original: A view from the Bridge
Autor/a: Arthur Miller
Otros libros del autor/a: Broken Glace, The price
Páginas: 128
Narración: teatro
Año: 1955
Adaptaciones: películas

Te gustará si: tienes interés en obras de teatro sobre la migración y los prejuicios contra esta, quieres leer algo dramático
Ni lo intentes si: no te interesa demasiado el teatro o el drama.

Sinopsis
PANORAMA DESDE EL PUENTE, célebre obra teatral de ARTHUR MILLER, transcurre en los años cincuenta del pasado siglo, en los suburbios portuarios de Nueva York. En ese decorado–dominado por la imponente presencia del puente de Brooklyn–aborda MILLER el drama de los inmigrantes ilegales, sobre cuya existencia precaria y clandestina se cierne la amenaza de los funcionarios de Inmigración y la posible expulsión del país. Tal es el caso de Marco y Rodolpho, dos jóvenes hermanos sicilianos, huidos de la miseria de su tierra natal, que se refugian en la humilde casa del estibador Eddie Carbone. Éste, un ser impulsivo, de instintos tan bienintencionados como primarios, vive con su esposa Beatrice y una sobrina, Catherine, una muchacha a la que Eddie quiere proteger obsesivamente del hostil mundo exterior. Entre Catherine y Rodolpho no tarda en surgir una mutua atracción, pero los celos y las sospechas comienzan a atormentar a Eddie y le impulsan a tomar un camino sin retorno. Como si creara un mecanismo de precisión, ARTHUR MILLER ensambla los elementos de esta tragedia en que se cruzan carácter y destino, traición y culpa, y que, como señala EDUARDO MENDOZA en el prólogo escrito especialmente par esta edición,“enfrenta al espectador (o al lector) a un constante dilema; enjuiciar una conducta que sabe censurable, pero que difícilmente puede condenar sin reservas”. (sinopsis de la edición de Tusquets editores).

Opinión
Una nueva obra de teatro, debéis estar aburridos de ver mi blog invadido por este tipo de reseñas pero lo cierto es que yo hasta cierto punto también lo estoy, pero como soy una loca que le encanta reseñar todo lo que lee... En fin antes de ponerme con la obra supongo que debo hablaros que he podido ver la obra representada lo cual siempre ayuda aunque no os hable demasiado de ello porque prefiero no hablar demasiado de la puesta en escena e intentar hablar más del texto. En cualquier caso ya os digo que es una obra que me ha parecido, como suele pasarme, curiosa en su lectura y bastante interesante aunque de nuevo, como suele pasarme con textos teatrales no me ha llenado del todo. En cualquier caso intentaré decir algo de interés así que vamos allá.

En este caso nos encontramos una obra de teatro que toca temas bastante modernos como la imigración ilegal (aunque en un contexto muy diferente) y los prejuicios aunque realmente no sea este el central si que es un telón de fondo que configura toda la obra dramática. De lo que nos habla propiamente la obra es de la relación entre padre e hija que han mantenido Eddie y Catherine aunque ella sea su sobrina, centrándose en como él la ve.
Quizás algo que me llama la atención de la obra es como el espectador va dándose cuenta progresivamente de lo que pasa y que se centre principalmente en Eddie hace que hasta cierto punto te encubra ciertos problemas en algunos momentos. Obviamente desde un principio vemos que hay cierta intransigencia en la manera de ser del personaje, que vemos la figura más tradicional y autoritaria de “padre”, pero a la vez hasta cierto punto somos capaces de entender algo de sus dudas y creo que hasta cierto punto te puedes sentir contrariado con la relación que se establece con dicho personaje, o esa es la impresión que me ha dado a mi.
Quizás también sea interesante comentar el título por encima, lo cierto es que he de decir que en un principio me sentí algo descolocada por él, quiero decir sí entiendo lo que dicen sobre la separación entre las dos partes, también hasta cierto punto esa visión de esperanza de una vida mejor más allá, pero sigo pensando que es un título algo curioso. Además he leído en algún sitio que también es la visión de Alfieri, personaje que haría de puente entre dos culturas a la vez que lo haría desde una distancia.
Y hablando de este personaje quizás una de las cosas que me parece más curiosa es precisamente este personaje y su especie de función de “coro” griego a la moderna que tiene en la obra. Es interesante como desde una distancia media (pues si que se comunica directamente por lo menos con el protagonista) comenta las cosas sin participar, se anticipa a ellas a la vez que reflexiona sobre lo que ocurre. Es interesante por ese aire que da de tragedia griega (que a veces da la sensación que el teatro está obsesionado con no olvidar este referente, incluso en las cosas más extrañas) como por la manera en que el espectador se interroga sobre su función y a la vez hace que mantengas algo de distancia con lo que ocurre, aunque siga siendo una obra con la que todavía se puede empatizar con los personajes.
Otro punto que me parece curioso, y que en un primer punto no tenía pensado comentar, es la homosexualidad. Quiero decir, es evidente que Eddie está obsesionado con que Rodolfo lo es, pero la verdad es que precisamente por su comportamiento tan obcecado pareciera que hubiera algo más en esa idea. A ver, la cuestión con esto es un poco compleja, porque aunque leyendo la obra tuviera un momento de duda de pensar si realmente Eddie no se sentiría atraído por Rodolfo o por lo menos tuviera algo de homosexual, lo cierto es que la obra va de otra cosa y que yo misma me convencí de que no era así, que no tenía sentido para la obra que eso fuera así. Sin embargo, lo cierto es que por lo menos, aunque la idea que Eddie simplemente insista de forma obsesiva en ello sea más por justificarse a sí mismo en su sobreprotección por su sobrina, me ha hecho mucha gracia ver que hay gente que tiene teorías parecidas a lo que pensé yo en un primer momento. Como todo es discutible pero no deja de ser curioso. Aunque también el tema de si Rodolfo es o no homosexual es algo bastante cuestionable, quiero decir la obra en ningún momento lo dice y teniendo en cuenta que tipo de personaje es Eddie es muy fácil pensar que todo es una construcción mental suya. Sin embargo es cierto que el personaje de Rodolfo se nos presenta con algunos rasgos afeminados de forma casi tópica lo cual por lo menos da qué pensar que quiere decir con ello.

En general me parece interesante como las relaciones entre los personajes tienen un punto de ambigüedad, quiero decir se ve claramente en el caso de Eddie y Catherine que no sabes hasta que momento se puede decir que el amor que él siente por ella es más que de figura paterna y tampoco ella sabes hasta que punto está siendo irresponsable y dejándose mimar por él. Tampoco en el caso de Beatrice cuando aconseja a Catherine no sabes hasta que punto lo hace por amor a ella o por celos hacia ella por la relación que tiene con su marido. Lo mismo con el amor hacia Catherine que tiene Rodolfo, que hasta cierto punto podemos creernos pero se puede debatir hasta que punto no hay cierto interés en ello. Por todo ello me parecen muy dinámicas las relaciones entre los distintos personajes.

Resumiendo, no quiero alargarme más por vagancia y acumulación de reseñas así que básicamente creo que es una obra de teatro interesante con respecto a la cual no nos sentimos tan alejados por lo que creo que puede gustar a un público amplio. En cualquier caso no ha estado mal.

Lo mejor: personajes y sus ambigüedades, la realidad que presenta y los conflictos familiares.
Lo peor: supongo que no me ha llegado del todo.

Hasta aquí mi aburrimiento.


viernes, 6 de mayo de 2016

Espectros, Henrik Ibsen (libro)

¡Nueva obra en el blog!
Título: Espectros
Título original: Gengangere
Autor/a: Henrik Ibsen
Otros libros del autor/a: Hedda Gaber, Un enemigo del pueblo
Páginas: 148
Narración: teatro
Año: 1881
Adaptaciones: varias películas y series

Te gustará si: te interesa el teatro de Ibsen, tienes interés en la psicología de los personajes, en la crítica social y en problemas familiares.
Ni lo intentes si: no te gusta Ibsen o en general no te gusta leer teatro.

Sinopsis
Damos en este volumen las obras más destacadas de lbsen -Casa de muñecas, Los espectros, El pato salvaje-, las que pasearon su fama por el mundo, precedidas de una sucinta biografía que nos hará meditar sobre el impulso que le llevó a introducir innovaciones en el arte escénico que cambiaron mucho de lo convencional que hasta entonces tenía este género, imponiendo una forma vigorosa, en la cual sus personajes dejaban de ser 'habladores' para convertirse en seres vivos, inmersos en la realidad del medio en que se mueven, desnudos ante el espectador. (de una edición de tres obras de Ibsen de Edaf)

Opinión
Bueno, una obra más de Ibsen en este caso quizás sea algo más “naturalista” o por lo menos así lo parece en algunos aspectos. La cuestión de esta obra es que me parece en algunos puntos más sutil que las otras que leído al dar a conocer a los personajes. Si que es cierto la sensación que dicen que Ibsen va revelando lentamente los secretos y el pasado de los personajes que por más que han querido dejar atrás es imposible ignorarlo. Sobre todo en este caso particular donde la genética parece ser una substituta de las maldiciones hereditarias clásicas... En cualquier caso he de confesar que entender simplemente lo qué pasa en la obra me ha costado más de lo que pensaba por culpa de que soy idiota y el autor con respecto a cierto asunto llega a ser demasiado sutil para que me enterara sin ayuda externa de cierto aspecto que yo había entendido de forma mucho más abstracto y sin embargo todo era mucho más concreto.

La historia se centra en una familia y sus cuestiones más privadas, por decirlo de alguna manera. A partir del hijo que ha vuelto al hogar familiar después de pasar casi toda su vida fuera de casa y de la conmemoración de las buenas acciones del marido de la viuda Alving en honor del cual van abrir un orfanato. A partir de este momento que parecería indicar una figura paterna maravillosa y una paz familiar vital solo interrumpida por la muerte del padre. Sin embargo lo cierto es que en seguida las cosas resultan ser muy diferentes y mucho menos tranquilas de lo que parecían. En relación con esto es interesante como a través de la visita del padre a la casa y a través del diálogo, con un ritmo tranquilo se van desvelando todos los fragmentos que componen el drama familiar que había encubierto la señora Alving durante toda su vida.
En ese sentido es evidente que está presente el tema de las apariencias a nivel de social ante todo y como la moral reinante obliga a hacer y aguantar cosas que de forma natural serían impensables. Esto se va desarrollando en esos diálogos de descubrimiento de la verdad sobre que ha sucedido en esa familia y a la vez sobre la aceptación de algunos detalles de la misma por parte de la señora Alving que a la vez hacen enfrontarse las ideas morales de la iglesia por boca del cura que aunque vea un atisbo de lógica en lo que dice su interlocutora no deja de horrorizarse por todo lo que él considera inmoral mientras que ella expresa como todo lo que ha hecho para ocultar ciertos asuntos para mantener la fachada es lo que verdaderamente le parece innatural. Particularmente es interesante para mi como en cierto momento de la obra dice que empezó a pensar y a interesarse por otras formas de pensar, a parte de la religiosa y de la ideología en la que había creído, por culpa de lo que según ella era una gran injusticia contra lo que ella veía natural. Todo esto en relación a ciertos sucesos acaecidos en el principio de su matrimonio dotan de una gran fuerza dicho argumento.
Otro punto de interés el que da título a la obra los “espectros” que dan muestra que el pasado no se puede borrar por mucho que se intente. De hecho, como decía antes en ese sentido da un aire de tragedia griega a la obra, o por lo menos esa es la sensación que me ha dado, por ese suceso tan inevitable que a la vez condiciona la vida desde el nacimiento del hijo. También cabe decir que aquí es donde yo, idiota de mi, no me enteré de que era dicho elemento y lo vi como algo más abstracto de lo que verdaderamente era, pero en fin, no es difícil mirando por internet incluso encontrar información de la obra. Sé que es un poco estúpido que os hable sin spoilers de cosas que ya tienen su antigüedad pero prefiero hacerlo así porque la verdad es que hasta cierto punto, estas obras de Ibsen más basadas en descubrir la verdad que ocultan en el seno familiar tienen un poco incluso de misterio, necesitas saber y entender todo ese conflicto que se ha producido y creo que se disfruta más leyéndolas (o viéndolas) sin saber de qué va exactamente. Aun así también me da la sensación de que es fácil perderse detalles que configuran todas esta existencia.
A otros niveles la obra de teatro también se podría pensar como un “crecimiento” de la señora Alving para conocer realmente toda la mentira en la que ha vivido, tanto lo que ha creado ella misma de forma consciente como aquello que no ha podido controlar y ha acabado superándola aunque intentará ignorarlo a toda costa. En ese sentido no es un crecimiento que se viva de manera positiva y de hecho es completamente devastador para este personaje y también para la conclusión a la que acabará llegando al final de la obra. De hecho lo cierto es que la iluminación de la obra parece ir también en relación a este concepto, e incluso las últimas palabras hacen referencia precisamente a eso. Sin embargo no deja de ser hasta cierto punto irónico que lo que normalmente sea un símbolo positivo como es el sol sea el que tenga presencia en esa escena.
Quizás una de las cuestiones que más daño le hacen a Alving en su “crecimiento” sea el darse cuenta de que la maternidad, o el dedicarse a su hijo y en cierta medida en su intento de protegerlo no conocerlo no es su “salvación”. Hasta cierto punto parece que haya volcado todas sus esperanzas en su hijo para seguir viviendo y manteniendo la fachada pero a lo largo de la obra irá descubriendo que incluso lo que creía más natural del mundo parece que no lo es tanto.
Además los fantasmas acaban también por ser las mismas convenciones sociales o principios que nos creemos para simplificar la realidad de forma que sea comprensible. En ese sentido también el crecimiento se basará en dejar atrás todo lo que tenía por seguro.

Con todo lo que he dicho supongo que es evidente que el personaje de Alving, como otras mujeres de Ibsen, es muy interesante de conocer por toda su profundidad, contradicciones y vaya supongo que humanidad es la palabra. A otro nivel también Oswald en su faceta de artista, de ir en contra de las ideas preestablecidas, representadas aquí por el cura es interesante. Quizás no me haya interesado tanto o no me haya parecido que esté integrado del todo (aunque si lo está, pero no ha logrado captar mi atención tanto) la cuestión de Regina y su padre. Obviamente están muy relacionados con los líos familiares pero a la vez no he sido capaz de conocer lo suficiente de esta o me he quedado con ganas de saber más.

Resumiendo, creo que vale la pena leer al dramaturgo porque lo cierto es que sus argumentos y sobre todo la psicología de los personales sigue resonando hoy en día, y aunque suene a tópico de verdad que comparado con obras un poco más antiguas Ibsen creo que genera interés más fácilmente. En cualquier caso por lo menos a mi me ha gustado leerlo.

Lo mejor: la señora Alving con todos sus demonios (la obra en sí, casi, ¿no?), todos los conflictos dolorosos que presenta la obra.
Lo peor: no sé, quizás no poder verla representada, como me quejo siempre.

Hasta aquí mi aburrimiento.