miércoles, 29 de junio de 2016

Crimen y Castigo, Fiódor Dostoievski (libro)

¡Nuevo libro en el blog!
Título: Crimen y castigo
Título original: Преступле́ние и наказа́ние
Autor/a: Fiódor Dostoievski
Otros libros del autor/a: El jugador, Los hermanos Karamázov
Páginas: 600
Formato original: libro
Año: 1866
Adaptaciones: muchas (curiosidad incluso Tezuka tiene un manga basado en esta obra)

Te gustará si: te encanta los libros que se cuestionan la moral, no temes un buen tocho, quieres un libro que se centre en la psicología de los personajes de forma exhaustiva, te gusta la novela realista, has probado otra obra del autor y te ha gustado como escribe.
Ni lo intentes si: no te gusta la novela realista, no quieres leer algo que se base en la introspección psicológica, buscas algo ligero.

Sinopsis
Crimen y castigo (1866), considerada por la crítica como la primera obra maestra de Dostoievski, es un profundo análisis psicológico de su protagonista, el joven estudiante Raskolnikov, cuya firme creencia en que los fines humanitarios justifican la maldad le conduce al asesinato de un usurero petersburgués. Pero, desde que comete el crimen, la culpabilidad será una pesadilla constante con la que el estudiante será incapaz de convivir. El estilo enfebrecido y compasivo de Dostoievski sigue con maestría única los recovecos de las contradictorias emociones del estudiante y refleja la lucha extrema que libra con su conciencia mientras deambula por las calles de San Petersburgo. Ya en prisión, Raskolnikov se da cuenta de que la felicidad no puede ser alcanzada siguiendo un plan establecido a priori por la razón: ha de ganarse con sufrimiento. (sinopsis de una edición de Debolsillo)

Opinión
Creo que esta reseña me va a costar un triunfo pero en fin, vamos allá. Primero de todo aclarar que es el segundo libro que leo del autor y que me he vuelto a enamorar de su manera de profundizar en la psicología de los personajes. Quizás El jugador no fuera tan épica como Crimen y Castigo pero creo que ambas valen mucho la pena y de verdad, si os gusta ir conociendo personajes lentamente profundizando en su psique hasta que os da un poco de pena y todo salir no os desaniméis por la fama de denso que tiene, no lo es tanto. En cualquier caso decía que esto va a ser duro porque mi memoria me traiciona y aún voy con suficiente retraso en mis reseñas como para deciros que he leído bastantes cosas por en medio y puede que lo leyera hace un mes. Y sí, la gente normal tras un mes aun se acuerda pero lo que es yo no porque soy un desastre con patas. En cualquier caso intentaré hacer lo mejor que pueda y sino lo hago quedaros con lo importante: todo el mundo a leer Crimen y Castigo.

Quizás solo me pase a mi pero en las dos tomas de contacto que he tenido con el autor me ha pasado lo mismo por lo menos en un aspecto, en tardar en entrar un poco en lo que me estaba contando. No creo que esto sea un defecto porque creo que es hasta normal tardar un poco en interesarte por las circunstancias de los personajes y sobre todo centrarte con los nombres rusos. ¿Soy la única que le mata que puedan llamar hasta de tres (creo que en algún caso incluso cuatro) maneras diferentes al mismo personaje? De verdad que no ayuda a centrarse de quien se habla. En fin, ignorando la cuestión del extrañamiento hacia los nombres rusos que tenemos todos los que no sabemos el idioma lo cierto es que si me da la sensación que la reflexión potente de la novela va desarrollándose progresivamente, y que en un principio hasta me parecía que no se decía casi nada del motivo de dicho acto. Pero sí, luego vienen un montón de páginas hablando solo del motivo, si es que hay alguna justificación para el acto, que desde luego son memorables y que de verdad si matáis a alguien u os planteáis hacerlo algún día yo recomendaría leer esta obra. No tanto porque veréis los remordimientos que os van a atormentar hasta el final de vuestros días (que también casi resultaría una lección moralista en algunos puntos) sino por lo que particularmente me parece brillante la gran cantidad de justificaciones que tiene Raskolnikov sobre lo que ha hecho (seguro que no sirven ante un juez pero imaginación no le falta). Pero ahora hablando en serio lo cierto es que he quedado fascinada por como un asesinato se vuelve un intento de salir de la mediocridad y de llamada a la atención al mundo e incluso poniéndonos un poco exagerados diría que llega a ser una obra de arte el asesinato en sí, por muy raro que suene todo. De verdad que mi vena más romántica le daban ganas de matar a alguien (no, eliminad esta frase, olvidadla, no mataré a nadie, nunca, tranquilo todo el mundo). No, en serio, me lo tomo un poco a risa pero lo cierto es que creo que no es difícil entender a Raskolnikov y de alguna manera ir simpatizando cada vez más con él, con sus excusas, sus demonios y sus constantes pérdidas del sentido. Algo interesante de la manera de comportarse del personaje es como vemos todos sus errores en su crimen, incluso su estado casi siempre es confuso y siempre parece estar en una especie de trance y nada consciente de lo que hace. De hecho me daba la sensación de estar viendo repetidamente como el personaje iba delatándose de las formas más incomprensibles (y con un componente claro para mi de querer ser descubierto y liberarse de dicha carga tan pesada) y sin embargo no deja de llegar a un momento en que por lo menos yo estaba enganchada, no tanto a lo que iba a suceder (porque como siempre en el caso de los clásicos, spoilers, muchos spoilers) sino por el proceso mental en el que iba a derivar. Porque por lo menos para mi se me haría muy difícil leer Crimen y castigo como una novela negra (aunque puedas leerla así) pero a la vez si que hay una especie de descubrimiento y de progresivo desvelamiento de todo lo que es Raskolnikov. Quizás por eso hasta el momento en que finalmente expresa lo que ha hecho en un momento que tiene algo de religioso y en circunstancias que son un tanto curiosas ve una especie de salvación a partir de esa especie de unión entre lo que representa ella y en parte el aceptarse como ser mediocre. En fin, empiezo a delirar. Aunque siguiendo en mi delirio un tema que me gusta bastante y que de hecho ocupó todo el siglo XIX es la cuestión de Napoleón como el hombre capaz de hacerse a si mismo y cambiar el mundo. En la novela Raskolnikov no para de justificarse en muchas ocasiones diciendo que si lo hubiera hecho un ser como Napoleón hubiera sido el primer paso de una gran carrera, sin embargo él no es capaz de sobreponerse al asesinato y eso es lo que le hace sentirse uno más de este mundo. Pero a la vez, llega a una conclusión que en parte es algo decepcionante, quiero decir filosóficamente parece casi que se impone una moral pseudo-cristiana donde el dolor y el sufrimiento son la solución al pecado. Lo que por una parte es una solución plausible por como las dudas y un cúmulo de ideas sobre el asesinato poseen a Raskolnikov de forma que parece el único destino posible para él pero a la vez es deprimente en ese sentido de sus ideales no han podido hacerse realidad y da la sensación de ser el paso de idea a la acción donde todo se tuerce de forma irrevocable (en fin, debería dejar de escribir porque telita con lo que estoy escribiendo).
Algo interesante también y más mundano es la pobreza que se respira en todo el libro. La mayoría de personajes son miserables tanto económicamente como en su vida más íntima creando un ambiente desolador y sin oportunidades de mejora (y de hecho que el protagonista acabe donde acabe y lo considere como un mejor destino, he leído por ahí y coincido en decir que es bastante irónico). De hecho de esa miseria, que oprime también al protagonista, es de la que quiere liberarse Raskolnikov cuando mata a la famosa usurera. En parte podría considerarse como una especie de justicia social, de matar a la persona que empeora las condiciones de vida de otros y se enriquece con la desgracia de otros y de hecho aunque muy ligeramente hay ciertos comentarios sobre los aires revolucionarios del momento pero lo cierto es que considero que el protagonista es mucho más individualista cuando actúa y que no es exactamente esto lo que realmente le mueve (aunque colabore porque desde luego si algo queda claro en este libro es que las cosas no se hacen por algo concreto y de hecho casi se pone en duda si hay algún motivo cuando hay tantos posibles o si alguno es de peso). Lo que decía, no estoy fina disculpadme pero de verdad que esta reseña se me va más la olla de lo normal y no digo nada concreto. Supongo que como siempre tengo la mala costumbre de costarme mucho más hablar de cosas que me han gustado que las de las que he odiado (ahí sale mi vena sádica supongo).

Quizás un punto interesante de la novela sea también como está contada. En un principio nos encontraríamos con un narrador en tercera persona omnisciente muy centrado en la cabeza de Raskolnikov, sin embargo lo que sorprende es como al ir, de vez en cuando a otro personaje vemos una especie de contraposición de realidades que en el diálogo forman más completamente al personaje protagonista por como existe, a veces, en tanto que oposición. Aunque quizás no sea tanto así y me haya dejado llevar por las teorías que solo conozco a medias.
Aun así lo cierto es que a parte de esa manera de escribir del autor que acaba atrapando y toda la psicología de Raskolnikov, lo cierto es que en la novela pasan cosas y hay bastantes secundarios que para mi quedan eclipsados por el debate moral del protagonista pero a la vez tienen interacciones entre ellos lo bastante interesantes para que se haga un clásico que no accesible del todo pero que cada uno le puede gustar por motivos muy diferentes.

Resumiendo, ignorad mi reseña quedaros con que os obligo (moralmente solo, tranquilos) a leer Crimen y Castigo si tenéis un mínimo interés en leer personajes construidos a base de contradicciones y que te dejan perdido dentro de su psicología durante páginas y páginas sin cansaros. También antes de acabar con mi rollo reconozco que sigo con ganas de leer este autor del que de momento no me he cansado (Los hermanos Karamázov me pone muchos ojitos pero tengo otro por casa que es probable que caiga antes). Así que nada, mejor me callo y por lo menos eso, que sepáis que os pongo deberes de leer este libro (vale, ya paro con la tontería, de verdad).

Lo mejor: como te permite adentrarte de forma apasionante en la psicología del protagonista, las reflexiones sobre la vida el crimen y de todo un poco, como aun siendo denso en momentos no deja de ser ameno e incluso es difícil dejar de pensar en él (quizás solo sea yo...)
Lo peor: que acabe (vale, exagero), quizás la moral final no me convence.

Hasta aquí mi aburrimiento.

Antes de acabar voy a repetir lo más importante de esta reseña: si alguna vez te has planteado asesinar a alguien o planeas hacerlo lee Crimen y Castigo quizás se te pasan las ganas o quizás te da excusas que dar al juez, y lo mejor quizás si este es filósofo hasta lo convences (o tenéis una bonita discusión).

3 comentarios:

  1. A mi se me hizo algo pesado. Tiene partes absolutamente geniales, y toda la parte de intronspección es una salvajada... pero en general se me hizo muy largo y me costó algo acabarlo.

    No obstante, también creo que es uno de esos libros que no te puedes leer en cualquier momento y de cualquier forma. Es un libro bastante exigente con el lector y creo que, en mi caso, sencillamente no lo cogí en el momento oportuno.

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    1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    2. La verdad es que sí, con muchos libros depende mucho del ánimo y el momento en el que lo cojas.
      Y es cierto que no es ligero, pero como iba con ánimos de encontrarme un tocho ya iba preparada. Y supongo que como me había gustado mucho El jugador del mismo autor lo cogí con muchas ganas y no se me ha hecho demasiado pesado por ello.

      ¡Gracias por pasarte!

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