jueves, 19 de enero de 2017

Zafarrancho en Cambridge, Tom Sharpe (libro)

¡Nuevo libro en el blog!
Título: Zafarrancho en Cambridge
Título original: Porterhouse Blue
Autor/a: Tom Sharpe
Otros libros del autor/a: Wilt, El bastardo recalcitrante
Páginas: 239
Continuaciones: Becas flacas
Formato original: libro
Año: 1974
Adaptaciones: miniserie

Te gustará si: tienes interés en la sátira de costumbres, política y en particular de los colleges y de los extremos ideológicos...
Ni lo intentes si: eres especial para el humor, el humor negro te tira para atrás, en general te da la sensación de que te faltan referentes para entender las sátiras.

Sinopsis
Porterhouse es un college de Cambridge que, si nunca se ha distinguido por su buen nivel académico, destaca, en cambio, por su excelente cocina y por la sospechosa facilidad con la que «expenden» títulos universitarios. De hecho, su decadencia empezó cuando uno de sus administradores dilapidó en Montecarlo los bienes de Porterhouse, lo que obliga a que su subsistencia se base en donaciones con las que los padres de los alumnos logran que éstos ingresen y se gradúen. Mas he aquí que, en tan anticuada y sobornable institución, aparece un nuevo rector, un ex político bastante ñoño, pero con espíritu reformista, que decide darle aires nuevos a Porterhouse, sin saber que con su actitud puede dar al traste con los sucios manejos a los que el college estaba acostumbrado. El zafarrancho está servido. Tom Sharpe, con su maestría habitual, manejará los hilos de la trama de modo que se vaya preparando el desastre, ¡y qué desastre! El nuevo rector tendrá que enfrentarse a las fuerzas vivas de la oposición reaccionaria, representadas por un enemigo nada pequeño: el portero del college, un clásico personaje de Sharpe que, a la manera de Blott, luchará con todas sus fuerzas por impedir que las cosas cambien, por el «buen» nombre de la casa. (sinopsis de la editorial anagrama)

Opinión
He de reconocer que mi experiencia con este autor no ha sido tan satisfactoria como pensaba. Quiero decir, todo el mundo recomienda a Sharpe por su humor y vaya, lo cierto es que esperaba reír de verdad y de forma continua, y no, no ha sido exactamente eso lo que me ha pasado. Sin embargo, creo que gran culpa de mi valoración de la novela soy yo misma, no la leí en buen momento, ni con una perspectiva adecuada y lo peor de todo es que ahora mismo no es el mejor momento para hablaros a vosotros de ella (tengo tanta reseña acumulada que puede haber pasado más de dos meses desde que la leí, lo que decía no es un buen momento). Pero en fin intentaré decir algo con sentido, pero no me hagáis mucho caso.

Si por algo destaca el libro es por el humor. Un humor muy negro normalmente y que llega a momentos culminantes en este sentido donde las situaciones se vuelven totalmente grotescas sin perder la gracia. Desde muertes a enfermedades y sobre todo pienso en la mítica aparición de los condones son momentos destinados a la comicidad pero que si no te va el humor de este tipo pueden resultar ofensivos (no, no creo que ofensivo sea la palabra, más bien creo que os pueden parecer escenas de mal gusto). En este sentido, he de reconocer que el humor negro y yo tenemos días, y en esta novela no he terminado de conectar con el humor, tal vez sea porque en muchos momentos acaba siendo un humor de situación, de crear una escena suficientemente loca y ridícula para que el lector acabe inevitablemente recreando la imagen en su cabeza y riendo, y yo normalmente creo que conecto mucho más con el humor basado en los juegos de palabras (por muy imbéciles que estos juegos puedan resultar, todo hay que decirlo) y en este caso no creo que sea una novela que brille en este aspecto. O más bien, creo que es una novela que en la versión castellana que he leído no ha acabado de preocuparse del todo para mantener la comicidad de los juegos de palabras. Sé que decir esto es ser cruel, ya que la tarea del traductor y más cuando se trata de novelas donde la forma tiene importancia es muy compleja, pero en este caso creo que en algunos momentos faltaban o soluciones creativas o notas al pie (que sí, que las notas al pie cortan el ritmo de lectura y hay mucha gente que está en contra e incluso gente que te dirá que no valen la pena en un libro para provocar la risa ya que por mucho que te cuenten como funciona un juego de palabras si no lo detectas por ti mismo es difícil que te haga gracia, pero vaya por lo menos yo las agradecería). De nuevo, tal vez me equivoque pero cosas como el título de la novela mucho más irónico en la versión original (y con más de un sentido) o los juegos de palabras con los nombres de los personajes (aunque esto de traducir o adaptar nombres propios creo que es aún más problemático) son cosas que en cierta medida descubrí en un artículo muy interesante que trataba precisamente este tema y que si me acuerdo intentaré dejarlo por aquí.
Por otra parte la novela también tiene un contenido importante de sátira contra la sociedad, que junto con el humor negro creo que pueden llegar a ser muy contundentes tanto en contra del inmovilismo absoluto y el negarse a hacer nada que no esté autorizado por la tradición pero hasta cierto punto también con algunas incoherencias del progreso por el progreso. El choque de las ideas aperturistas del nuevo rector con el college en general y el portero en particular acabará produciendo a toda la novela, la oportunidad de la crítica social y el humor, y vaya si algún personaje acaba por destacar en medio de todo este revuelo, en el que hay que decir sin embargo que todo el mundo está como una cabra, es el portero. Sin dar spoilers tengo que reconocer que es un personaje tan cerrado en su idea de mundo con casi un respeto reverencial hacia la aristocracia que parece en esta época tan anacrónico que aunque es bastante cómico acaba teniendo un punto bastante trágico, o al menos en mi caso me hacía sentir cierta pena por el personaje, de acuerdo, tal vez no lo pretendía la historia pero no lo he podido evitar.
Y supongo que ligado con esto podría hablaros de mi problema con la novela que es precisamente este no he terminado de conectar ni con el humor ni con la crítica social, es probable que acabe leyendo alguna obra más del autor porque rondan por mi casa algunos de sus otros libros pero lo cierto es que no es algo que ahora mismo tenga como prioridad. Tampoco pienso que sea del todo malo lo que he leído y hasta es bastante fácil de leer pero no me ha terminado de convencer y en casi todo momento sentía una distancia entre la obra y yo.

Volviendo a los personajes y perdonad este caos y descontrol en la reseña pero hay que reconocer que, ahora mismo creo que hace unos dos o tres meses desde que leí el libro y no, no me acuerdo ni de la mitad de lo que pasaba o lo que pensaba sobre lo que sucedía ya que desgraciadamente mi memoria no es del todo amplia, pero el caso es que en este apartado recuerdo que todos en general parecen de lo más esperpénticos, llenos de manías extrañas, impulsos y obsesiones que también lo son y en general una tendencia a la exageración típica de la comedia que contrasta con situaciones que resultarían dramas si nos encontraran en otro tipo de novela y que en esta colaboran a la comicidad, como ya decía con un tono bastante negro. Recuerdo en este sentido la mujer del nuevo master del college con su insistencia por las desgracias como una especie de entretenimiento como ejemplo de este tipo de personaje, la hipocresía que en parte llevaba el progresismo del nuevo master o la obsesión sexual de cierto personaje que acabará por cumplirse en lo que lleva a la escena que, de nuevo, sea porque en la portada de mi edición salía o porque ya me habían comentado se hace difícil de olvidar. Pero sin duda quien termina por destacar es el portero como decía antes, aunque quizá lo esté recordando ahora como un personaje más trágico de lo que es. Quiero decir, tan trágico como pueda ser un personaje que sí, acaba por sufrir bastante y que parece que nadie le quiere y que es incapaz de vivir en la sociedad en la que está pero que tiene la suerte o la desgracia de estar en una novela donde todo lo que resultaría el gran drama termina siendo gracioso y vaya visto así hay que reconocer cierto mérito al autor.

Quizás sea porque los colleges es un mundo que me hace bastante lejano (aunque supongo que es bastante fácil equipararlo a situaciones parecidas y que esto no debería resultar un problema sí creo que tiene ciertas cosas que pueden gustar más a la gente que esté más cercana este mundo o que al menos haya consumido más ficción relacionada con el tema) quizá sea que la he leído en mala época o simplemente que soy una mala lectora del libro o la mezcla de todo lo anterior la cuestión es que aunque no me importó leerlo y creo que tiene momentos que se te quedan grabados como la escena de los preservativos no he terminado de encajar con el tono, de reírme de lo que tenía una clara intención cómica y en general he quedado bastante fría, lo cual es una lástima no te digo que no.

Lo mejor: de fácil lectura, alguna escena que es tan ida de la olla y con tanto humor negro que es difícil de olvidar.
Lo peor: lamentablemente no he terminado de conectar con el humor pero vaya estoy segura de que habrá gente que lo disfrute mucho así que si os llama la atención ya sabéis.

Hasta aquí mi aburrimiento.

2 comentarios:

  1. Acabe algo saturado del autor con las últimas de Wilt, se repetía ya bastante. Lo malo de este hombre es que casi siempre escribe lo mismo... y de hecho cuando voy a la biblioteca y veo sus libros no se por la contraportada si los he leído o no.

    Por lo que comentas, tanto argumental como formalmente es 100% Sharpe... y eso ahora mismo me da un poco de pereza.

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    1. Buff no me animas demasiado entonces... Sé que tarde o temprano acabaré por leer Wilt porque está en casa pero iré precavida.
      Gracias por pasarte :)

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