jueves, 9 de febrero de 2017

Rojo y Negro, Stendhal (libro)

Otro libro más en el blog. Un clásico en esta ocasión
Título: Rojo y negro
Título original: Le Rouge et le Noir
Autor/a: Stendhal
Otros libros del autor/a: La cartuja de Parma, Del amor
Páginas: 503
Formato original: libro
Año: 1830
Adaptaciones: muchas (como en todos los clásicos...)

Te gustará si: tienes interés en las novelas realistas, te gustan las novelas que se basan bastante en el desarrollo de personajes pero también en la recreación de la época, no te importa que los personajes sean volubles...
Ni lo intentes si: tú y el realismo no os lleváis bien, de hecho os odiáis, no te gustan los personajes con cambios de humor frecuente, tampoco te interesa demasiado la Francia del siglo XIX y sus problemas, estas harto de las novelas protagonizadas por gente que se cree Napoleón...

Sinopsis
Novela concluida en 1829, Rojo y Negro(1830) trasciende el propósito declarado por Sthendal -escribir una crónica de costumbres de la sociedad francesa auspiciada por la restauración borbónica- para convertirse en un portentoso relato de los movimientos del corazón humano y las pasiones del alma. La Francia desilusionada y prosaica del periodo postnapoleónico, donde los caminos del heroísmo han quedado cerrados, es el escenario de los esfuerzos de promoción social de su protagonista, Julián Sorel -uno de los personajes mejor dibujados en la historia del género novelesco-, plebeyo cuyos ensueños y ambiciones resultan frustrados por un mundo dominado por las jerarquías, el dinero y el clero. (fragmento de la sinopsis de la edición de Alianza Editorial)

Opinión
Como ya es costumbre las reseñas me quieren enterrar y no esperéis nada muy inspirado en relación a un clásico como este del que, aunque me sabe mal reconocerlo, no recuerdo gran parte de lo que sucedía aunque podríamos decir que no hace tanto que lo he leído. De acuerdo, hace más de unos dos o tres meses y, vaya, entre esta lectura y la que estoy haciendo actualmente es probable que haya una decena aproximadamente de separación lo que, sin duda, no colabora. En cualquier caso mi recuerdo de la obra se centra de forma muy parcial, sin lugar a dudas, en mi medio odio por el protagonista (una mezcla entre odio e indiferencia) y una duda constante sobre la cantidad de veces que puede cambiar la personalidad y las ideas de alguien, porque llega un momento en que la novela parece que se estanca en peleas amorosas donde los personajes cambian su posición y cómo llevan su orgullo dependiendo del capítulo, de verdad, literalmente cada capítulo cambiaba su actitud y que en cambio yo he disfrutado, quizá de la manera incorrecta por como me parecía muy divertida la interacción aunque sinceramente la verosimilitud era algo más cuestionable. Pero si algo tengo que decir del protagonista que me parece relevante, y muy estúpido a la vez es... ¿Por qué me persiguen protagonistas que se creen Napoleón? ¿POR QUÉ? Sobre todo el problema no es tanto del pobre Julien Sorel sino de que su competencia ha sido muy dura este año con gente como el maravilloso Raskolnikov y en cierto modo, aunque no tanto por el tema de Napoleón también he visto en Julien rastros de Lucien de Rubempré más por la cuestión de las ganas del ascenso social y por ciertas cuestiones que mejor no comentar ya que no tocan aún, dentro de poco vendrá este segundo personaje con el que lo comparo y su novela, eso sí ya os adelanto que odio mucho al personaje pero que eso no ha impedido que me gustara. En fin, ignoremos las comparaciones que son odiosas y dejamos esta introducción con mi impresión general de la obra que aunque no me ha encantado ni convencido del todo en general la he disfrutado bastante.

A ver que sale de aquí porque de verdad ya he empezado mal la reseña por lo que es difícil que salga nada interesante. En fin, quizás estaría bien empezar con que la lectura se me ha hecho mucho más amena de lo que pensaba, quiero decir teniendo en consideración siempre que a cualquier clásico voy con expectativas de que puede ser una lectura densa mi recuerdo es que la lectura fue bastante rápida y, como decía antes, tal vez me interesé demasiado en los enredos amorosos del protagonista y no tanto por la descripción social que, de alguna manera no tan explícita vemos a medida que el personaje va ascendiendo socialmente.
En cualquier caso lo que se refiere a las parejas del protagonista son probablemente relaciones muy problemáticas y que no recomendaría a nadie. Tengo que reconocer que precisamente por eso me hacía mucha gracia el juego de orgullo (vamos a ignorar todos juntos este tipo de denominación) que se lleva sobre todo con la segunda chica de tal manera que, como decía, tenemos a veces más que un romance una especie de batalla intelectual en la que los dos personajes combaten para situarse por encima del otro y conseguir someterlo a través del amor. Como decía antes las personalidades cambiantes de los personajes llegan a extremos y cuando sucedía esta parte de la novela he de reconocer que me llegué a plantear si el autor tenía una necesidad económica de alargar la obra porque literalmente cada capítulo se variaba la opinión y sinceramente no parecía saber qué hacer. No sé, seguro que mi recuerdo es muy exagerado pero el caso es que los episodios cortos (de nuevo, mi recuerdo los hacen así, no sé si es cierto) hacían que aumentara la sensación de que la cuestión se estaba alargando de forma extraña, aunque más sorprendentemente es que a mí no me aburriera y estuviera felizmente leyendo esta interacción de pareja tanto curiosa.
Sin embargo, tengo que reconocer que creo que aunque las cuestiones sentimentales son principales en la historia por ellas mismas lo son más, supongo, por las tensiones sociales intrínsecas en ellas, es decir, por la diferencia siempre presente de estatus entre el protagonista y ellas. Y vaya, como decía, la novela en cierto modo utiliza la anécdota real para hacer un recorrido de clases y de los intereses políticos de la gente en un momento posterior a Napoleón donde tenemos un periodo de restauración borbónica con ciertos conflictos inevitables por la historia reciente. En cualquier caso yo he de reconocer que a pesar de que durante la lectura la novela creo que me he enterado más de las intrigas políticas que va conociendo el protagonista y en las que acaba por participar, ahora mismo tengo cierto lío intentando recordar qué pretendían ciertos personajes en cuestión política tanto aristócratas como religiosos. En general hay que decir que de nuevo, sorprendida estoy que el libro me haya resultado ameno e interesante en general de forma que he perdido el miedo a seguir leyendo el autor y sé que dentro de poco (relativamente, muy relativamente) leeré el otro libro que tengo por casa.
En cualquier caso es interesante también como el estilo sabe adentrarse de forma más o menos natural en las mentes de los personajes consiguiendo una buen equilibrio entre estas y la descripción social y de las diferentes posiciones sociales y cómo vivían las situaciones político-sociales que se daban. Yo soy siempre más fan de la cuestión psicológica que la social pero en este sentido he quedado más que satisfecha con Stendhal aunque, de nuevo, los cambios de opinión sean constantes.

Pero creo que estoy yendo en círculos sin decir nada interesante así que creo que será oportuno que me centre en los personajes, o al menos en mi amado-odiado Julien. En ese sentido cuando más pienso en él más interesante lo encuentro aunque en su momento leyendo la obra le sentía algo distante a mi persona ya que está entre ser un ambicioso frío y manipulador que se siente superior al resto de la humanidad y entre, de repente, ser controlado totalmente por pasiones, y sí, en un principio no entendía los cambios de humor, no entendía esta manera de cambiar de personalidad cuando parecía en un primer momento que tenía todo muy claro y su gran plan para triunfar en la vida pero lo cierto es que al menos mi recuerdo ha embellecido mi impresión del personaje que hace que ahora le recuerde con cierta gracia. En cualquier caso tengo que reconocer que tiene una caracterización muy interesante, aunque a veces le odiara profundamente por los aires que se daba a sí mismo (de verdad, Napoleón, cuánto daño has hecho...). No sé en cierto modo creo que haber leído Crimen y Castigo antes hace que no pueda evitar ver a Julien como un mal Raskolnikov, y sí es cierto que es una comparación injusta pero es que si tengo que aguantar a individualistas al máximo menos dadme a gente que se cuestiona sus propias ideas. No sé, comparación injusta y sólo ganas de seguir con la vena fangirl que llevo dentro por Dosti (no acabáis de ver mi diminutivo cariñoso de Dostoievski, no, olvidad que lo habéis leído).
Además de él recuerdo especialmente a las dos mujeres con las relaciones tan curiosas que mantienen con el protagonista. Me gusta como se contraponen las dos en su relación con el protagonista y como ambas también son dos personajes muy contradictorios y llenos de contrastes, de nuevo, personajes que cambian de personalidad a menudo pero de forma plausible en el sentido de que se dejan llevar por dos extremos que conviven en su interior, es decir entre la pasión y las apariencias sociales o en el caso de la segunda mujer, y mi predilecta por cómo a pesar de su hipocresía me parece muy bien construida e incluso en cierto modo simpática, un sentido del honor.

En fin, no me enrollo más porque tela las chorradas que escribo, en cualquier caso, si disfrutáis mínimamente de leer clásicos en general pero sobre todo novelas del siglo XIX realistas con intención de descripción y crítica social y además con personajes con una profundidad psicológica interesante os la recomiendo. Pero vaya, tampoco es que Rojo y Negro sea una obra desconocida, más bien todo lo contrario, así que estoy segura de que la mayoría ya la conoceréis por lo que simplemente para acabar con mi poca creatividad de hoy decir que aunque no me ha encantado si que recuerdo haber disfrutado bastante e incluso encontrarla más o menos fácil de leer así que os animo a no tenerle miedo.

Lo mejor: amena, personajes complejos y contradictorios, interesante la historia y el contexto histórico.
Lo peor: los mismos personajes pueden llegar a desesperarte aunque yo he encajado bastante bien con ellos.

Hasta aquí mi aburrimiento.

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