martes, 4 de abril de 2017

Las ilusiones perdidas, Honoré de Balzac (libro)

Un nuevo libro en el blog.
Título: Las ilusiones perdidas
Título original: Illusions perdues
Autor/a: Honoré de Balzac
Otros libros del autor/a: Eugénie Grandet, Papá Goirot
Páginas: 744
Continuaciones: Esplendores y miserias de las cortesanas (sigue con la historia de Lucien)
Formato original: libro
Año: 1837
Adaptaciones: película

Te gustará si: has probado con el estilo de Balzac y no te parece del todo pesada su manera de narrar, te gusta el realismo y te apetece meterse en los entresijos de las editoriales del siglo XIX.
Ni lo intentes si: tienes mucho odio por Balzac y no lo has conseguido superar, en general no te apetece algo que tenga mucha descripción de la época.

Sinopsis
Obra maestra de Balzac, Las ilusiones perdidas cuenta la historia de un joven de provincias con ambiciones artísticas que sueña con triunfar en París. La odisea de Lucien de Rubempré desde la inocencia de su Angulema natal hasta el fango del fracaso constituye uno de los periplos narrativos más audaces, embelesadores e imponentes de la narrativa del siglo XIX. Crónica de toda una época, elegía y recuerdo de los perdidos sueños de juventud, esta novela, apoteosis y a la vez síntesis de La Comedia Humana, ha consolidado con el tiempo el vigor de su intimidante grandeza. (Sinopsis de la editorial Literatura Random House)


Opinión
(Puede contener ciertos spoilers, leer con precaución, aunque el título es ya un spoiler, ¿no?)
Empecé a leer este libro con pocas ilusiones (no hay juego de palabras, no, no lo penséis) ya que mi última experiencia con el autor había sido muy insatisfactoria así que pensaba que no me iba gustar. Es cierto, sin embargo, que el estilo de Balzac no se me hace pesado, quiero decir, no es que sea rápido pero su estilo no se me hace tan pesado como parece que se les hace a otra gente. En cambio, y sorprendentemente, me ha gustado mucho más de lo que esperaba y aunque odie el protagonista de forma muy exagerada y probablemente poco justificada, he disfrutado bastante de la novela. En cualquier caso, me he reconciliado con el autor de forma muy satisfactoria.

Empecé a leer el libro con pocas expectativas, como ya he dicho, y he de reconocer que en la primera parte seguía con mis dudas. En fin, dejadme decir evidencias, la obra está dividida en tres partes muy diferenciadas y que incluso se publicaron por separado en su momento y como decía la primera no me convenció. Vemos el típico chico de provincias idealista que espera una vida mejor y que anhela ir a la capital y triunfar como poeta, todo ello de buenas a primeras no tendría porque generar mi odio, es cierto que los personajes muy idealistas a veces me acaban exasperando bastante pero vaya, lo puedo soportar fácilmente, mi problema viene más bien de la relación que tiene con su familia y como parece que todo el mundo que pasa a su alrededor queda fascinado por sus aires de poeta romántico aunque realmente lo único que me parecía a mi es que era un niño mimado. En este sentido, me molestaba que el libro fuera tan parcial con el protagonista pero esto empieza a cambiar, en cierto modo, en la segunda parte.
La segunda parte, y perdonad los pequeños spoilers, es donde el libro me cautivó por cómo nos vamos a París y se nos muestra de forma muy directa el funcionamiento de las editoriales y como todo es un negocio. Es maravilloso ver cómo el protagonista y su idealismo van chocando una y otra vez, contra los intereses capitalistas que dominan cualquier tipo de actividad. Recuerdo que el prólogo que había en mi edición, no muy extenso ni tampoco interesante, sí decía algo con lo que no podía estar más de acuerdo que es la idea de que Balzac hacía personajes "malos" más interesantes que los buenos, es decir la gente interesada por el dinero en este libro, que se mueve por intereses resultaban personajes más completos que las almas virtuosas que eran exageradas a más no poder. Sin embargo, he de reconocer que mi odiado Lucien, aunque podría parecer en un primer momento que iba a ser idealizado por su inocencia, lo cierto es que vemos una decadencia muy interesante en el personaje que hace que precisamente por su debilidad sea fácil compadecerle, aunque yo le odie por egoísta y por ser un derrochador, y aunque sé que no le interesa a nadie, con esta novela he descubierto o reafirmado que me pone muy nerviosa leer sobre personajes que derrochan dinero y que sabes que se irán a la ruina, de verdad, sé que no es normal pero me molesta de una manera muy exagerada (y quizás por eso odio tanto al pobre Lucien, mea culpa...). Pero aparte de que podemos disfrutar del sufrimiento de Lucien (me siento un poco sádica, no os digo que no), es precisamente las descripciones de las relaciones entre la prensa y la cultura, ver cómo la información es el poder y cómo los periodistas pueden controlar si una obra de teatro triunfa o se va a la mierda, como los directores de los teatros contratan a la claque, o incluso contratan claque en contra de otras obras, como algunas críticas negativas son usadas también de forma estratégica para promocionar ciertas obras, como la fama de un autor es lo que hace que se venda o no una obra... Tengo que reconocer que es un tema que me encanta y que a mí una obra que trate sobre libros y sobre este tipo de enredos editoriales ya me tiene medio ganada así que puedo, más o menos, entender que a quien no le interese nada el tema se le puede hacer pesada la recreación de este ambiente "cultural" donde precisamente esta está completamente supeditada al dinero, pero si os interesa mínimamente os recomiendo que le deis una oportunidad porque vale la pena.
De la tercera parte recuerdo que intensificó mi odio, en parte, por Lucien, porque me jode mucho lo que le hace a la familia, aunque al final de la segunda ya me había indignado contra él. Pero en general pensaba que el libro volvería a parecerme menos interesante como en la primera parte pero lo cierto es que a pesar de que su familia me parece muy idealizada, sobre todo la hermana que parece una santa, aunque a pesar de que tengo mis problemas con su fe ciega hacia cierto personaje al menos tenía la decencia de intentar hacer de todo para sobrevivir por lo que no me desagradó del todo, me pareció bastante entretenida también esta tercera parte. Es cierto que nada supera para mí la descripción de las editoriales y el periodismo de la segunda parte pero estuvo bastante bien esta tercera donde, aunque no sea la gran cosa en ciertos aspectos y la trama de la hermana y la pareja no sea nada original, lo cierto es que a mí me ha entretenido mucho y vaya, no me ha hecho poner los ojos en blanco, o al menos querer hacerlo continuamente, y aunque si me daba ganas de hacerlo a veces Lucien fue mucho peor en la anterior novela que leí del autor, La mujer de treinta años, donde quería matar a Balzac y que sufriera (y sí, ya sé que está muerto, pero tampoco suelo matar gente o revivirla para que sufran, no, no tengo ese poder, ni ganas...).
Por otra parte debo decir que el final está hecho totalmente para que compres la segunda parte, que en este caso no lo es del todo ya que vamos, todas las novelas forman parte de la Comedia Humana y yo hasta cierto punto considero que puedes leer solo esta obra sin problema, pero queda bastante abierto e incluso en el último párrafo te anima a seguir leyendo, lo que digo, quiere que gastes dinero... En fin, no descarto seguir leyendo al autor y no me importaría leer la continuación de esta obra pero tampoco me importa no saber cómo continúa, sobre todo por mi hermosa relación de amor-odio con el Lucien que ya he dado entender, ¿verdad?

Y todo esto me lleva a tratar la cuestión de la escritura de Balzac. Mi problema habitual con el autor, o al menos lo que recuerdo con más intensidad de la anterior lectura y más cercana que he hecho, es como en todo momento el narrador usa muchos tópicos morales para describir ciertas cuestiones que de vez en cuando hacen que pueda resultar pesado. Y es que ese tipo de conciencia moral que juzga todo hace que fácilmente se odie al pobre hombre y si esto lo unes a que tiene fama de pesado, o al menos he oído a varias personas que lo han tachado de eso, lo cierto es que no tiene muy buena fama entre lectores actuales, aunque esté indudablemente en el canon. Además, por si fuera poco, no se si a vosotros os lo han hecho pero a mi siempre me han comparado al pobre Balzac con Flaubert y siempre me han dicho lo típico, como Flaubert era más objetivo y no tan parcial como Balzac, y vaya está la lapidaria frase de Flaubert diciendo que Balzac sería buen escritor si supiera escribir... En fin, que es obvio que la prosa de Balzac es muy funcional y que cuando describe ciertas cosas lo hace por necesidad, que el lenguaje es sólo un medio para describir la sociedad, pero, en fin, a veces oyes según que cosas que hasta te da pena el hombre. Y ahora aquí podéis insertar el comentario básico y típico sobre la escritura de Balzac y su proyecto de la Comedia Humana que estoy muy segura de que todos conocéis y estáis hartos de oír hablar así que nada, simplemente aunque odiaba un poco este buen hombre lo cierto es que ahora me da pena y todo, pero bien siempre tendrá los críticos marxistas (o incluso el propio Marx) adorándolo así que supongo que siendo tan clásico como es no es necesario que me preocupe mucho... En fin, se me va la olla como de costumbre.

De los personajes creo que ya os he cansado con mis apreciaciones sobre Lucien, hay todo un juego de palabras curioso con sus apellidos y como se pone o se quita el apellido que me pareció curiosa. Por otra parte, la relación que tiene con la primera mujer es también muy interesante por cómo varía de forma al cambiar de ambiente social y como lo que en provincias parece fascinante pierde todo el encanto en la ciudad, pero vaya es un tema muy frecuente en la narrativa del autor y de la época, al menos en mi experiencia limitada, así que supongo que tampoco es nada especial. En esto tengo que reconocer que me ha acabado por recordar, en cierto modo, a las relaciones problemáticas que tenía con el protagonista de El Rojo y el negro, con las mujeres. Supongo que por la cuestión de la hipocresía social típica también de las novelas de este tipo. Por otro lado está la cuestión del amigo de Lucien que debería resultar como una contraparte de sus desventuras, por decirlo de alguna manera, y lo cierto es que aunque veo la intención de hacer la contraposición entre los dos creo que la novela termina abandonando la idea de por medio y no funciona del todo. Otro personaje que me ha interesado bastante era el periodista que conoce Lucien y lo introduce en cómo funciona este mundo con todos los contactos y relaciones que tienen con los autores que reseñan entre otras cuestiones, sobre todo supongo que recuerdo este personaje en contraste con los miembros del Cenáculo que parecían, de nuevo, santos y en cambio este del que os hablo era un personaje del que me hubiera gustado sabido más.

Resumiendo, creo que no me he enrollado demasiado, como de costumbre últimamente porque ya sabéis que se acumula el trabajo, pero lo cierto es que Las ilusiones perdidas ha sido mi reconciliación con Balzac un autor del que no tenía nada buen recuerdo desde la última lectura y que aquí me lo ha hecho pasar bastante bien por las descripciones del mundo de los periodistas, las editoriales, las reseñas en general de una manera muy interesante, de verdad, si no os da miedo Balzac os lo recomiendo. No sé si es el mejor primer contacto que podéis tener con el autor porque es una novela bastante larga que reconozco que si no os gusta el estilo se os puede hacer un poco pesada, pero en general incluso las descripciones de cosas como el funcionamiento de los préstamos no se me han hecho pesadas pero tengo que reconocer que Balzac no es un autor que me haga especialmente pesado. En cualquier caso, yo he disfrutado mucho más de lo que esperaba con la novela.

Lo mejor: descripción de la sociedad centrándose en los ambientes del teatro, periodismo, en general me ha entretenido y una buena descripción del momento.
Lo peor: odio un poco a Lucien (problema mío, sin duda), ciertos problemas de los personajes de ser demasiado buenas personas.

Hasta aquí mi aburrimiento.

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