miércoles, 6 de septiembre de 2017

Todos adorábamos a los cowboys, Carol Bensimon (libro)

Todos adorábamos a los cowboys, Carol Bensimon. (214 páginas). Año de publicación: 2013.

Lo cierto es que este libro lo terminé leyendo por una serie de casualidades. Prefiero no contaros mi vida así que simplemente diré que me atrajo la relación lésbica que prometía ya que hace mucho tiempo que tengo muchas ganas de leer obras de este tipo. Sonará extraño y soy la primera que tiene muchos problemas con que se clasifique la literatura según el género de los integrantes de la pareja, pero está muy de moda, demasiado, poner LGTB + como género de obras y en fin, es para ponerse a llorar. Sin embargo, paradójicamente o no, lo cierto es que me he pasado demasiado parte de mi vida leyendo obras sentimentales protagonizadas por una pareja de gays (aparte de las heterosexuales, que también he leído bastante, sobre todo en formato manga) así que siempre me he quedado con ganas de leer historias lésbicas (y de hecho siempre pienso que tengo ganas de leer buenas representaciones de otras sexualidades y en general las otras siglas del colectivo que lamentablemente creo que ponemos demasiado a la ligera cuando la mayoría de veces acaba siendo sólo sobre homosexualidad sobre lo que hablamos) ya que disfruto de todo tipo de historias sentimentales y probablemente sea uno de los géneros que más me entretiene. Y vaya, después de leer esto me he quedado con muchísimas ganas de más. Pero la gracia de este libro no sólo está en la relación sentimental, está en la narradora y su sarcasmo, la naturalidad con la que fluye todo, incluso la moda, que es probablemente una de las cosas que menos me interesa en este mundo, me pareció interesante como estaba tratada en el libro, y vaya a parte de todo esto habría que añadirle Brasil que es donde pasa toda la historia y el road trip en el que transcurre todo esto así que quedaría bien poner aquí la mítica frase cuando se habla de relevancia de países o de ciudades en un libro pero ya lo entendéis, verdad? No es necesario que diga que es un protagonista más y quedar xupiguai de la vida, verdad? ¡Oh no ya lo he puesto! ¡No, el drama! En fin, es igual, digamos algo interesante del libro.

Si me pongo a pensar en esta novela lo cierto es que lo primero que recuerdo es a su narradora Cora, es muy fácil empatizar con ella (o por lo menos a mí personalmente me lo pareció) por todo el sarcasmo que suele tener su forma de narrar y por como suele ser bastante crítica con todas las violencias que hay detrás de la palabra normalidad. No, de hecho, supongo que no tanto, pero sí tiene momentos muy interesantes y de verdad, no sé si es porque consumo demasiado yaoi donde la sexualidad de los personajes está por supuesto placer del lector, pero leer algo como esto donde la sexualidad, en este caso bisexualidad (que de nuevo, ganas tenía de leer personajes así, que parece que los bisexuales no existan si lees según qué cosas...) no está idealizada (me refiero a la cantidad de historias donde la sexualidad no es problemática y simplemente todo es hermoso y maravilloso y ey, de acuerdo, a muchos nos gustaría que el mundo fuera así, pero lamentablemente sigue imperando una heteronormatividad asfixiante que me hace ver, en la mayoría de casos, como irresponsables este tipo de historias) pero tampoco cae en el drama más absoluto (es decir tampoco hay que matar a todos los personajes con sexualidades no normativas, gracias, de verdad que hubo una época donde la única representación posible parecía esta así que de nuevo, es bueno saber que las cosas pueden cambiar...) y de verdad, quizás a vosotros no os parezca tan interesante o importante pero ver un enfoque tan fresco, un personaje tan carismático que se ha planteado su sexualidad (de nuevo, no sé si soy yo pero he leído demasiadas cosas donde el personaje no es ni gay, ni lesbiana, ni bisexual o simplemente se plantea su sexualidad cuando se empieza a enamorar de un personaje que es de su mismo género y llega a la bonita conclusión de que se ha enamorado de él exclusivamente, no que tenga que replantearse su sexualidad), que en parte puede haber tenido conflictos por ello pero que no lo vive como una completa tragedia y se lo puede tomar con humor. Así que sí, me parece que la representación de la sexualidad tiene el lugar que le corresponde y que el personaje sea tan carismático, que queréis que os diga, hace que el viaje sea mucho más entretenido.

Y hablando del viaje (guau, no se ha notado ni nada la manera de cambiar de tema aprovechando la última frase, no, qué va...) lo cierto es que me parece muy interesante la manera que se utiliza el road trip para crear esta situación de fuga donde las cosas pueden volver a funcionar. Tengo que reconocer que las historias de reencuentros después de unos años de personas que han tenido algún tipo de relación siempre me hace cierta gracia. Y además situarlo en este espacio donde sólo están ellas hace que sea más fácil que exploren sus sentimientos. Y la verdad es que es fácil disfrutar de cómo se entrelazan a lo largo de la novela recuerdos que nos hacen conocer cómo han llegado esta situación y superando la distancia entre las dos y las reticencias de Julia, lo cierto es que hay cierta tensión entre los personajes que es muy interesante ver cómo va aumentando (también a nivel sexual, ahora bien no os llevéis la impresión de que esto es una novela porno, porque quedaréis decepcionados, hay erotismo, tampoco mucho, no me hubiera importado más...) ya que aunque las dos se atraen y tienen cierto pasado, las cosas han cambiado mucho y es complicado dar el primer paso así que es bastante interesante la forma en que se crea esta tensión (o de manera burda, va besaos de una vez, lo estáis deseando, lo sé, yo lo deseo, todo el mundo lo desea, de acuerdo, no tan exagerado, pero ¿verdad que me entendéis?).
Pero aparte de la relación, de la tensión, del sarcasmo de Cora y la visión bastante crítica de la sociedad en general, lo cierto es que el propio viaje en sí también tiene bastante de búsqueda. Y suena a tópico pero este libro consigue que sea una búsqueda tanto de esta relación entre ellas que han perdido, como de la identidad nacional de la que ambas se han alejado, como de sí mismas. Y lo de la nacionalidad me parece interesante por como en el viaje casi sienten un extrañamiento ante su propio país, ante una cultura que les es propia y ajena a la vez y aquí entran las botas y la ropa, supongo. La identidad de la Cora y la relación con la nacionalidad pero también con la "normalidad" y la heteronormatividad se expresa de forma bastante clara con la ropa, y aunque suene profundamente ridículo de mi parte, creo que es la primera vez que me tomo en serio la ropa como marca de identidad. Y me diréis que es la cosa más obvia de la existencia y que desde siempre te dicen que la ropa dice mucho de la persona y sí, en algún rincón de mi mente estaba la idea pero a la vez, no podía evitar pensar rechazarla por como me parecía superficial, innecesario pensar demasiado y simplemente nunca he tenido interés y nunca he entendido la moda (si me interesara la ropa como forma de expresión llevaría algo que no estuviera de moda, por lo que creo que es fácil entender porque he encajado con la protagonista, que en parte es diseñadora) pero la manera en la que termina "resolviendo" o al menos conciliando en cierta parte a través de la ropa cierto problema de identidad es comprensible, y también me encantan las botas en todo esto.

Y en fin, no me enrollo más. El caso es que disfruté mucho más del libro de lo que esperaba, no sabía que necesitaba leerlo, quiero decir, seguro que os suena exagerado, pero lo cierto es que hacía tiempo desde que no leía algo que encontrara tan cercano a mí, que me fuera tan fácil pensar como Cora, que representara problemas de identidad a tantos niveles tan propios del momento y aunque no es una lectura que cuando la estuviera leyendo me pareciera tan especial, lo cierto es que después de leerla guardo muy buen recuerdo y lo más probable es que aparezca entre las preferidas del año. De verdad no sabía que necesitaba leer un personaje como Cora y ya generalizando más, un personaje bisexual, así que aunque me encanta sentirme a cierta distancia de los personajes y odiarlos o tenerles cierto afecto cuando leo, hacía demasiado tiempo que no me sentía tan cercana a algún personaje de ficción así que de nuevo, si tenéis la oportunidad léalo, que el libro no es muy conocido (tampoco la editorial que lo ha publicado en castellano, al menos yo la he conocido con este libro) y si os atrae la sinopsis vale mucho la pena.

Hasta aquí mi aburrimiento.

2 comentarios:

  1. Los personajes homosexuales en la literatura presentan a mí parecer un problema para muchos autores. Un gran número de lectores, al descubrir una sexualidad diferente a la heterosexual basada en el amor "disney" marcará ese personaje como el "gay", la "lesbiana" o incluso, si es una mujer y ha participado en algún carnaval o similar, como la "guarra". No tendrán en cuenta los méritos del personaje, ni sus acciones, ect. Por eso es más sencillo crear un género, y que los personajes no piensen demasiado sover su sexualidad. No vaya a ser que si el personaje no acepta su identidad sexual de primeras, se le tilde al escritor de homófobo. Nunca he leído nada LGTB y sólo soy capaz de decir lo que yo interpreto (que probablemente estará mal) pero creo que es un tema muy interesante y no me importaría tener un debate. Saludos.

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    1. Bueno, supongo que sí que hay escritores y en general creadores que aún tienen problemas en poner personajes no heterosexuales (de la misma manera que pasa con cualquier grupo minoritario o minorizado) pero la cuestión es que mi visión, muy parcial por la cantidad de obras que consumo sobre todo de gays, no es tanto la de la ausencia (que la hay, lamentablemente) sino la de la mala representación. Y vaya eso de que si un personaje no acepta de buenas a primeras su sexualidad se pueda pensar que el escritor es homófobo no lo había pensado nunca así, pero como digo, teniendo una cultura que presupone la heterosexualidad si no se dice lo contrario creo que es más irresponsable no tratar qué piensa un personaje en relación a su sexualidad. Incluso en historias sentimentales en general me parece que sería normal cuestionar modelos de género y de sexualidad que damos demasiado por supuesto, pero también entiendo que todo tipo de obra que solo pretende entretener muchas veces tiende a cierto conservadurismo y a no cuestionarse la fórmula establecida así que en fin, me molesta pero entiendo que pase.
      Y sí, también es un problema lo de marcar a un personaje solo por su sexualidad que muchas veces se hace en un intento de ser inclusivo con la diversidad y al hacerlo solo una representación no hace más que crear estereotipos dañinos.
      Pero en fin, supongo que por todo eso me ha gustado tanto este libro como este donde la protagonista reflexiona sobre su sexualidad, pero también su identidad a muchos niveles. Básicamente para mi un buen personaje debería cuestionarse su identidad, constantemente, a todos niveles así que me parece decepcionante no encontrarme con esto.
      Pero en fin, da igual, me enrollo sin decir nada interesante y gracias por comentar tanto.

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