martes, 19 de septiembre de 2017

Viviré con su nombre, morirá con el mío, Jorge Semprún (libro)

Viviré con su nombre, morirá con el mío, Jorge Semprún (288 páginas) Año de publicación: 2001.

Esta reseña va en relación a la anterior, no sé muy bien que deciros al respecto, no sé si sería necesario que os hiciera reseña, seguimos con campos de concentración y con poca memoria por mi parte de lo que leí así que sí, supongo que esto hará que la reseña será corta y poco sustancial. Cabe decir también que recuerdo mucho este libro en relación al anterior por lo que, lo que decía, mis recuerdos están muy dispersos y además mezclados. La cuestión es que es un contraste muy bestia tras leer a Primo Levi con toda la solemnidad y desesperación con la que narra su vivencia y leer esto, que también es un campo de concentración y no es una experiencia fácil pero con una prosa que tiene humor, reflexión literaria y que, en general es tan diferente, choca bastante. Es cierto que la comparación no es del todo justa ya que la experiencia en el campo de concentración no es muy comparable, aunque por otro lado debo reconocer que esta obra quizá por el estilo que no pretende ser tan solemne me llegó bastante más y me dio muchas ganas de seguir leyendo al autor. Aunque yo tengo un problema con las cosas que se basan en hechos reales y que algún día me gustaría entender porque les tengo cierta aversión muy poco natural.

En fin, la cuestión es que el estilo de esta novela me permitió que la disfruta bastante ya que se me hizo una lectura muy rápida (cabe decir que tampoco es muy larga) y la manera en la que en todo momento avanza de forma muy fluida pero sabe controlar tiempos muy diferentes en la narración es bastante interesante. En este sentido creo que hacía explícita la manera en que los recuerdos son fragmentarios o muy parciales y el libro funcionaba a base de recurrencias. De nuevo, tengo esta idea en la cabeza y podría ser completamente diferente porque mi memoria ha borrado parte del contenido de mi cabeza aunque recuerdo que me gustó bastante, lo cual no tiene mucho sentido. Supongo que también tiene que ver que estuviera leyendo en una época en la que estaba muy estresada y que terminé leyendo demasiados libros del Holocausto con pocas ganas. En cualquier caso volviendo a la idea de las recurrencias encontramos la principal y la que da título al libro del intercambio de cuerpos y por tanto la usurpación de identidad para sobrevivir. Supongo que tiene mucho que ver con toda la idea tan recurrente en toda la literatura occidental del doble, al menos en la forma como está articulada a lo largo de la obra y me acabo de dar cuenta que sí, que además lo decía de forma explícita a la obra y que parece que cada vez recuerdo menos lo que leo (más bien es el problema de la distancia, esperamos que este año no deje las reseñas pendientes para después de meses...). Relacionado con esto sé que el libro tenía muchas referencias literarias y, de nuevo, supongo que también es digno de comentar la manera en la que varias reflexiones en torno a los campos de concentración tratan la influencia de la poesía o el recuerdo de ciertas obras. Y sinceramente, me podéis acusar de insensible, sé que lo soy, pero a veces una no puede evitar pensar el elitismo de ciertas reflexiones o consideraciones de la literatura. Cabe decir que aunque he leído toda la vida, la poesía es mi eterna pendiente y no me siento nada cercana al verso, pero ver a gente que comparte versos, que se sabe de memoria poesías y que en cierto modo les parecen liberadoras de la situación, me hacía sentir completamente ajena a la situación. Más exagerado me pareció el momento de La divina comedia en los libros de Levi, de nuevo, más bien por sentirme ajena a una experiencia donde se anhela el recuerdo de la Cultura. Pero vaya, que aquí cultura es canon occidental y que no deja de curioso este intento de aferrarse a ella ante la catástrofe (provocada precisamente por estos ideales, ¿o por la violencia implícita de los ideales? En fin, no es necesario que vuelva a atacar contra la revolución francesa, que todos sabemos que todo fue maravilloso a partir de ella y mundo de purpurina y arcos iris... en fin).

Quiero deciros algo de interés pero no recuerdo absolutamente nada así que haciendo un esfuerzo sólo se me ocurre los contrastes tan interesantes del libro donde, en un momento nos puede hablar de los musulmanes del campos de concentración (yo no tenía ni idea de la existencia del concepto antes de leer sobre el tema así que si sois como yo, eran gente que estaba según algunos supervivientes y teóricos del tema, entre la muerte y la vida y que son los únicos que podrían relatar la experiencia extrema del campo de concentración pero no pueden precisamente por su condición) y en este sentido la apropiación de la identidad tiene algo que ver con todo lo que he escrito en el párrafo como mecanismo retórico para intentar solucionar la paradoja de los campos de concentración, (de eso creo que leí algo, de la paradoja, no sé si el libro que leí de Agamben... lo que os decía, se me juntan demasiados recuerdos dispersos) con momentos casi de ocio cultural o por lo menos de distracción que desencajan completamente y a la vez tienen sentido. En fin, lo que le decía que esta reseña está siendo un desastre y que el libro me pareció interesante y que si tengo la oportunidad me gustaría leer más del autor ya que me gustó la forma en la que estaba escrito. En cualquier caso, si alguien me lee por casualidad ha leído al autor y recomienda algún libro en especial estoy abierta a sugerencias. Si no lo habéis leído y estáis interesado en la experiencia de los campos de concentración creo que vale la pena, si sois como yo y no es uno de los temas que más os interesa lo cierto es que hay una construcción literaria lo suficientemente interesante para leerlo por ello.

Hasta aquí mi aburrimiento.


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